Cartelería ISEL
2007
2007 
2005 - 2006
2005 
2006 
Dentro del escaso patrimonio industrial de Málaga, las chimeneas de las fábricas junto con el silo- protagonista de los carteles de capftulo anterior- suponen un circuito abierto del paisaje urbano actual. Son hitos de la memoria histórica, de lo que fue una ciudad industrial en otra época, cuando su función era bien distinta a la que ahora se le ha dado. Las que fueron grandes colosos del sector industrial malagueño, hoy son monumentos histórico-artísticos de difícil protección. Son supervivientes de la desidia oficial y restos patrimoniales de barrios que las adoptan como un elemento más del mobiliario urbano. Unas con auténtica carga sentimental para muchos ciudadanos, otras con un interés sobresaliente por su buena factura y la calidad de los materiales que se emplearon en su construcción. Todas tienen en común formar parte de estos carteles en los que se las recoge con una buena técnica fotográfica y encuadres provechosos que nos remite a su ubicación física y al uso que se les ha destinado por parte de los conciudadanos. Imágenes que realzan detalles de su constitución, de las restauraciones, del dialogo entre estas atalayas y los cambios que se han producido en sus entornos. No faltan los textos alusivos al origen y evolución de estos monumentos que si bien son un elemento ajeno al lenguaje del cartel, no deja ser significativo en tanto cumple una función informativa muy loable y, sobretodo, necesaria.
2004
2004 
Si ya hemos venido observando una mayor figuración en los dos últimos años de carteles del ISEL, ésta será total e irremediablemente reconocible en los motivos gráficos de la presente serie cartelistica. Nuevamente, la fotografía es el vehículo conductor de esta muestra, que nunca mejor dicho, se trata de un itinerario visual por un edificio reconocible y alto familiar de la ciudad de Málaga. Como emblema portuario, el silo da la bienvenida a quien entra a la ciudad por mar, siempre y cuando no tengamos en cuenta su historia y función, ya que por encontrarse en desuso, parece como se hubiese olvidado los buenos servicios prestados en épocas en las que el estado de bienestar suponía una hermosa utopía. Por este motivo, el autor ha elegido una mayor claridad en el lenguaje y en la composición, así como, en el montaje de los letreros y textos explicativos aludiendo a la capacidad comunicativa de la imagen. Ésta, elaborada y compuesta como si de una fotografía social se tratarse, se centra en la inmensidad y la profundidad de los espacios, en la grandiosidad de las columnas y los juegos que ofrecen los detalles de la maquinaria industrias en pos de unos resultados plástico muy oportunos.
2003
2003 
Las composiciones cartelisticas del 2003 destacan por una sólida estructura compositiva con tendencia a la sobriedad y una sencillez, aun más equilibrada de lo que se ha visto hasta el momento. Se ha prescindido de efectos digitales, y se ha argumentado con elementos icónicos resulto en series numéricas. No obstante, la presencia de Lestos signos descontextualizados y fragmentados en el fondo liso de la fotografía, le otorga un carácter casi escultórico, potenciado a su vez, por el uso del color, que en la mayoría de los casos viene impuesto por los mismos modelos fotografiados, y la plasticidad del material de origen convirtiendo los motivos en auténticos relieves. Los efectos comunicativos son sorprendentes en tanto que los medios han sido reducidos a la serialización, la composición y la fuerza de las formas numéricas.
2002
2002 
Las obras para esta serie de carteles se han realizado con mimo en los materiales y un especial cuidado en la composición. Contienen temas más críticos y ácidos, pero con una precisión técnica avocada a la sugestión. Formas más agresivas como corresponde a los tiempos que corren, quizás menos cálidas en recuerdos y experiencias propias del autor. La expresión formal, mermada en recuerdos y experiencias propias del autor, se torna emotiva en sentimientos comunes hacia temas de interés general. La tríada de colores primarios son los protagonistas junto con trazados vigorosos y enérgicos contrastando con los fondos geométricos del collage y las asperezas de los cambios de texturas. Nos imbuye, de nuevo, en ese mundo de la materia de la pintura, de los soportes que no son meros lechos de pigmientos sino que hablan por sí solos. Y el color, sobre todo, el color.
2001
2001 
Se abre una nueva etapa donde se palpa un cierto giro estético en el resultado del cartel. Lejos de relevar la obra a mera base del mismo, se crece en tanto que el diseño en torno a ellas es un sólido armazón donde se juegan con formas muy concretas y colores totalmente digitalizados y artificiales. Nuevamente la doble visión de los objetos dobles significados y proponiendo aspectos artísticos sobre los objetos cotidianos, son los parámetros fundamentales de las obras. La dualidad y los contrarios son otras de las características que impregnan estas obras en las que negros y blancos, azules y rojos, espacios llenos y vacíos, forman parte de la dinámica interna de la obra.
Las metáforas, que afloran como jeroglíficos, a modo de gramática artística, proponen un estilo donde la libertad de expresión es una miscelánea de la cotidianidad.
2000
2000 
La adaptación de una obra al cartel puede llegar a mutilar el sentido de la misma. Pero si tenemos en cuenta el enriquecimiento que produce el cambio de soporte en tanto que la orientación, el sentido temático cambia a una exposición lícita del contenido. Si además, el contenido de la misma alberga una gran carga intimista y muy interrelacionada con la experiencia del autor, obtenemos una serie de interpretaciones intencionadas, ya que se ha profundizado en detalles o en una parte de la obra, que en su totalidad hubieran pasado desapercibidas.
La concepción del tiempo y del espacio, los sentimientos encontrados, los recuerdos, son elementos que aparecen reflejados en todas estas obras que a su vez se plasman en el cartel a modo de icono atemporal y abstracto.
1999
1999 
El gesto, que plasma sentimientos y a la vez crea espacios sobre el papel o sobre el lienzo, se convierte en la base de un lenguaje de caligrafía propia. La pureza del color y la conjugación de colores muy primarios gana en expresividad, hasta tal punto que hace olvidar otros elementos compositivos. Sobre fondos de una rustica sencillez tales como las cuadrículas de un cuaderno o la rugosidad del papel artesanal, el trazo se convierte en protagonista junto a la cuerda, las chapas metálicas y los números y signos de un universo cargado de connotaciones personales.
1998
1998 
Cuando el tema del cartel deja de ser "un producto a la venta", bien porque no se pretenda su "comercialización", bien porque el contenido sea conocido por el público al que va dirigido, el motivo principal queda supeditado al medio. Este permite todo tipo de técnica: collage, grabado, reproducciones fotográficas... y también puede permitirse el mestizaje entre técnicas clásicas y la manipulación de las mismas por los nuevos avances tecnológicos. Como resultado, el trampantojo, el engaño al ojo y los sentidos aunque siempre en pos de estimular la respuesta intelectual del espectador.
1997
1997 
Lo más significativo en el lenguaje del cartel es establecer una comunicación directa entre el medio y el espectador, de aquí que el mensaje sea claro pero no evidente. En este Primer grupo de carteles, la composición sencilla, los materiales simples, pero con una gran plasticidad, y el simbolismo que adquieren los signos cotidianos, nos introduce en el terreno de la denotación que sugestiona cualquier intento de descifrar el contenido literal de los símbolos. |