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ESPACIOS
PARA VIVIR´2000 Carlos Hernández Pezzi. Arquitecto Director de la Oficina de Provincial de Planeamiento. Diputación de Málaga. |
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Como todos los Planes Subregionales de las Aglomeraciones urbanas andaluzas, el PSAUM de Málaga constituye un escenario de tensiones y conflictos metropolitanos que acentúan las posibilidades y alternativas de un territorio privilegiado. Un conjunto de objetivos y criterios superpuestos a la planificación de un área activa de generación de riqueza y con gran capacidad de recuperación ambiental. El diagnóstico del PSAUM fija esos objetivos y criterios en las siguientes propuestas:
Las dificultades de conseguir estos objetivos mediante criterios de desarrollo sosegado (o sostenible, si se prefiere) en medio de un boom turístico residencial de proporciones desconocidas, con 9-10 millones de viajeros sólo en el aeropuerto, 30 mil viviendas proyectadas al semestre en la provincia y alrededor de 10.000 en la corona metropolitana, con puntas en actuaciones turísticas y plurifamiliares de segunda residencia, hace que el déficit de infraestructuras siempre sea muy superior a la inversión inmobiliaria. Es decir, que hoy, como en los setenta-ochenta, la aglomeración tiene una presión de hecho mucho mayor que el desahogo de redes que necesita y en esto se incluyen las redes de depuración de agua , transportes, ferrocarriles, etc. Muchas de las inversiones reconocen ya un período de retraso de graves consecuencias. Entre ellas se encuentran el encauzamiento del cauce bajo del Guadalhorce, la regeneración de espacios industriales obsoletos, la segunda pista del aeropuerto, los accesos a Alhaurín y Churriana, el plan intermodal, el desdoblamiento de la línea de ferrocarril a Fuengirola, los accesos y rondas de málaga, el AVE, la ampliación del puerto y otras infraestructuras acumulan desfases de ejecución que empeoran la situación estratégica del área metropolitana. Todo ello incide en la descompensación de las conexiones Guadalhorce-Sevilla y Málaga-Almería por la costa o Málaga-Córdoba por el interior. La consecuencia es el colapso del modelo de arco mediterráneo desde Algeciras a Cataluña, justo en un nodo de la red al lado del que conecta con el Magreb y el Norte de África. En estas condiciones la planificación global es mucho más efectiva que la sub-regional: Los proyectos de rondas de circunvalación, del AVE o del puerto cuentan con financiaciones más abultadas, plazos más cortos y se mueven en niveles de coordinación administrativa por arriba, que dejan menos margen a las querellas políticas o a los agravios locales entre municipios. Entre otras cosas porque se imponen con menos participación, dado el nivel de conflicto de los últimos años entre las administraciones de uno y otro signo. La falta de un nivel conocido de techo de renta a conseguir y de objetivos competenciales y de servicios comunes alimenta el discurso victimista y la falta de ilusión colectiva ante la posibilidad de mejoras sustanciales en la calidad de vida, de mejora de la calidad ambiental del espacio productivo o universitario. (Teatinos es un campus sin árboles ni agua, constituido por grandes zonas asfaltadas o sin nada de urbanización, que carece de espacio público de calidad siendo el corazón de la Aglomeración Urbana). La falta de consenso sobre el desarrollo turístico sostenible y los umbrales de visitantes o la ecotasa dificultan posiciones comunes ante problemas compartidos. La falta de vínculos supramunicipales y órganos de gestión urbanística y acción territorial coordinados desde Málaga y una cierta incomprensión de los problemas del ámbito turístico desde Sevilla. La falta de un liderazgo metropolitano de la capital malagueña ante la Costa del Sol es también motivo de falta de voluntad política para hacer valer las ventajas de servicios consorciados de transporte o recogida de basuras, unificación de espacios naturales y recreativos, tratamientos turísticos integrados o soluciones a las redes de infraestructuras básicas. Una mirada somera a las dos principales áreas metropolitanas andaluzas muestra equivalencias en las tasas de actividad y paro, reflejando como el turismo y la estacionalidad suplen estados carenciales en materia de renta y de inversiones que se otorgan a Sevilla por razón de su capitalidad. Por el contrario Sevilla está en los escalones más bajos de renta provincial y como ciudad, a pesar de su primacía parcial en Universidades, Parques tecnológicos, temáticos y empresariales y transferencias de capital humano y técnico, lo que indica los desfases que deben corregirse. 2. PLAN DIRECTOR DE INFRAESTRUCTURAS DE ANDALUCÍA P.D.I.A. 1997 / 2007 El PDIA asume un papel de liderazgo en muchos de los aspectos, pero su capacidad gestora e inversora es insuficiente, al menos en los aspectos referidos a infraestructuras básicas de transporte, depuración de aguas, mejora de las comunicaciones metropolitanas interiores y grandes corredores de comunicación. En los gráficos que siguen se ilustra la cesura del arco sur del mediterráneo y las actuaciones del 2000 al 2007, muchas de ellas pendientes de nuevos plazos y financiaciones. La alteración que puede suponer el AVE Córdoba-Málaga en cuanto a los transportes aéreos y terrestres es de tal envergadura para los espacios naturales y para las estructuras espaciales de las futuras redes, que su sola puesta en marcha altera el equilibrio de la planificación subregional y el PDIA, hasta ahora pendiente del trazado definitivo aprobado recientemente en función del Estudio de Impacto Ambiental realizado por el Ministerio de Fomento, que adopta la solución más corta y desoye otras alternativas de conexión a la red andaluza. El PDIA es un Plan que necesita mucho acuerdo para realizarse (con administraciones nacionales, fronterizas, comunitarias y locales). Hoy por hoy, ni el esfuerzo inversor, ni los plazos, ni los planes están situados en la mejor recta de salida. Pese a las promesas electorales y la lucha de competencias (que en el AVE fue patética) el gobierno central no tiene a Andalucía en ninguna prioridad, terrestre, aérea o ferroviaria y es más bien el arco mediterráneo la prioridad establecida para las grandes infraestructuras de transporte. En esas condiciones, la Junta de Andalucía tendrá que hacer un esfuerzo técnico y financiero para apostar por el cumplimiento y viabilidad del Plan, lo que por otro lado se contradice con las experiencias acumuladas anteriormente. Es hora pues de exigir inversiones y proyectos que ayuden a conseguir ejecutar el Plan en el plazo más ajustado al previsto que sea posible, exigiendo transferencias de capital y de capital humano en formación para que la comunidad se haga con las infraestructuras que necesita antes de que sus espacios potencialmente más ricos necesiten planes de reconversión o "excelencia" para soportar la masificación sobrevenida por el turismo insostenible que hoy desgraciadamente fomentamos todavía. La falta de espacio productivo que deslocaliza en la costa lo que se va a los grandes ejes interiores más vertebrados, detrae de Málaga importantes inversiones en capital agroalimentario, distribución y logístico. Las últimas inversiones proviene de la época en que se planifico el corazón metropolitano del Valle. En los últimos años se vuelve al modelo de la expansión sin orden de los polígonos industriales sin cualificar. La postura de las empresas públicas de Puertos, de Suelo, EPSA, Aena, GIASA y las de aguas es fundamental para acometer proyectos en que el valor añadido se lo podrían repartir las empresas privadas y públicas si no se convirtieran en concesionarias blindadas de las grandes infraestructuras, para luego no rebajar el precio a los usuarios que pagamos doble como en la mixta autovía-autopista privada pública de la Costa del Sol, o en los desorbitados precios de Iberia para la conexión aérea con Madrid y el Mediterráneo que constituyen un freno al desarrollo empresarial malagueño en el Arco de más renta, que se conjuga con la masiva entrada de turistas, la falta de un transporte intermodal y de tarifas metropolitanas, la ausencia de una red de protección contra incendios organizada bajo pautas metropolitanas, la falta de depuradoras o los precios de muchos servicios que podrían consorciarse es, en fín el lastre de un plan que nace bajo una orientación racionalista y moderna pero se pierde en la ejecución, que se fía a plazos e inversiones nada creíbles y poco revisados en su seguimiento. Es hora de abrir un debate sobre ese primer trienio de aplicación y comprobar cómo el retraso en la voluntad metropolitana retrasa también el PDIA. Un retraso dramático si se abren o mejoran otros mercados turísticos del Mediterrá-neo con los que no podremos competir como ahora. 3. EL DIAGNÓSTICO DEL PLAN SUBREGIONAL DE LA AGLOMERACIÓN URBANA DE MÁLAGA EN EL PERÍODO 1996-2000 En este período y pese al cambio de criterios y de equipo redactor el PSAUM no ha pasado de la fase de diagnóstico, en parte por la falta de una concertación de actuaciones, falta de coordinación político-técnica en los municipios afectados, falta de voluntad para consorciar servicios, especialmente Torremolinos, y otros argumentos de falta de inversión, falta de ilusión y falta de sosiego político. Cuando esta infraestructura se ponga en marcha, el peso de su posición y su diseño tendrá mucho que organizarse para que el AVE no decida por sí solo todo el plan subregional. La concertación del Valle del Guadalhorce debería ser previa a la ejecución de las vías, pero tal velocidad no parece hoy por hoy asegurada: los tiempos de los planes subregionales son largos y el boom turístico también. Por eso, la esperanza está en un diagnóstico acertado, una gran concertación política entre sectores turísticos, empresariales, urbanísticos e inmobiliarios, para definir un modelo que el diagnóstico actual consagra en sus objetivos y criterios, pero nadie parece dispuesto a hacer, ante el coste local o las supuestas cesiones de soberanía que conlleva sobre un territorio muy estresado, muy presionado por la urbanización de segunda residencia y muy carente de infraestructuras básicas de agua y depuración en puntos clave. Es decir, un territorio frágil, que hay que fortalecer con un concepto de plan flexible y decisorio, adaptable a las necesidades que surjan y que parta de un análisis del medio que ya está hecho, es decir un Mapa activo de riesgos, en el que tienen que ver muchas administraciones que no acaban de coordinar acciones de planificación. En definitiva un Plan que tenía que contener componentes estratégicos de vocación metropolitana, entre los que deben primar por encima de cualquier otro los ambientales. Los de suministro de las infraestructuras básicas y las grandes redes territoriales han de quedar en una posición menos relevante que la actual ya que, de lo contrario, seguiremos el mismo modelo que hasta hoy. Hay que valorar el esfuerzo ambiental realizado en los espacios protegidos malagueños para comprender hasta qué punto es importante invertir la tendencia a su acoso por el turismo y el urbanismo residencial indiscriminado (o indiscrimanido hasta ahora, si se permite el neologismo). Pero tal esfuerzo necesita de un liderazgo político entendido en el mejor sentido social de la palabra, es decir, en que sean los alcaldes de todo signo quienes defiendan las alternativas colectivas que afectan a todos. Ese liderazgo tendría que venir de Málaga capital, de la Diputación y de la Junta, pero siendo colectivo, tenemos la experiencia de que alguien lo tiene que dirigir, sin recelos encabezando una voluntad de liderazgo local de la aglomeración ahora inexistente. Es decir, el diagnóstico se tiene que consolidar a la vez en lo técnico y en lo político para ilusionar al colectivo y trasladar a la ciudadanía la sensación de que es posible conseguir lo que otra ciudades consiguen con una EXPO o una Olimpiada. Sin embargo aquí los ofrecimientos se hacen de un territorio sin mirar al lado, de un ayuntamiento a otro sin darse la mano para hacerlos juntos. Ningún plan tiene de eso la responsabilidad, ni existe análisis que resista una política que se basa en la confrontación indefinida, las estrategias técnicas contrapuestas y las ideas sobre el desarrollo sostenible dispersas y contradictorias. 4. ESCENARIOS DE FUTURO Los escenarios de futuro apuntan a un área metropolitana de calidad ambiental en un entorno de mestizaje cultural, social y productivo, más que a una zona en declive. Sólo podremos adelantarnos constantemente a una posible regresión si sabemos contactar con los sectores de innovación y de futuro que se aplican a incidir en la sociedad andaluza más abierta y cosmopolita. Esos sectores están en Málaga, pero el PSAUM se tiene que hacer conociendo y discrepando de esta realida, porque queremos cambiar el modelo de desarrollo y lo tenemos que hacer cambiando los objetivos e ilusiones de la sociedad, prefigurando una demanda que hoy no existe, de nuevos modelos turísticos y de nuevas formas de relación con un territorio que puede ser muy cualificado si lo tratamos bien. Porque queremos una aglomeración joven de proyectos de futuro y no un cementerio de residentes sin capacidad emprendedora. Hay que cambiar el modelo inmobiliario por el transversal ambiental, turístico y de servicios que hoy pide el nuevo marco de cultura de la sociedad de la información, de las nuevas tecnologías y del cambio de milenio en el que, si lo hacemos bien, desaparecerán las barreras del pasado, como el estrecho de Gibraltar y la emigración forzada por la diferencia entre riberas del Mare-nostrum, estaremos conectados al norte de África y al Sur de Europa y al Este de Portugal y por el Oeste con América Latina, que son los puntos cardinales de cualquier Plan Andaluz que sirva a sus propósitos. Un Plan Subregional que se adapte rápidamente a los cambios ya habidos y a los cambios por venir precisa de un entorno de técnicas eficientes en la planificación territorial, de una conexión adecuada de los instrumentos de planificación ambiental y urbanística, de buenos ejemplos de arquitectura y buenas redes de infraestructura. ¿Demasiadas fantasías para la aglomeración más productiva de Andalucía? Los que creemos que es posible esa utopía demandamos un nuevo liderazgo, nuevos planes para ser hechos, diagnósticos para ser discutidos y extendidos socialmente y coraje para construirlos en la realidad sin miedo a equivocarnos en los principios de defensa del entorno y la calidad ambiental de nuestra vida aquí, porque no lo olvidemos, son esos y sólo esos los que traen gente de todo el mundo a la aglomeración metropolitana de Málaga que se extiende en el Arco Sur del Mediterráneo. Gente que se queda a probar el sabor de una nueva manera de entender la mejor calidad de vida de toda Europa. |
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