Cuadernos L - 2003
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DE LOS PARQUES TECNOLÓGICOS A LOS BARRIOS GLOBALES (1). Un modelo de parque tecnológico para la sociedad de la información (I)

Luis Sanz. Director General de la International Association of Science Parks (IASP)

 

De los parques tecnológicos a los barrios globales (II)

Resumen:
Los Parques Tecnológicos y Científicos deben desempeñar un papel importante en la Economía del Conocimiento. De hecho, estamos asistiendo ya a la evolución de los parques tradicionales hacia nuevos modelos.
Uno de los que está llamado a tener un mayor impacto es el que podríamos llamar “barrio global”.
Este modelo comprende tres elementos principales: (i) empresas, (ii) centros de educación y (iii) zonas residenciales. Además, su columna vertebral serán las infraestructuras de información y comunicación, es decir, las que se basan en estas tecnologías (TICs). La integración de estos tres elementos multiplicará exponencialmente la eficiencia de los Parques Tecnológicos.
La presencia de una infraestructura con las más avanzadas TICs, y su uso cotidiano y generalizado, permitirá a sus habitantes vivir, estudiar y trabajar en territorios (unidades geográficas) claramente reconocibles, pero al mismo tiempo estar plenamente integrados en la nueva sociedad global. Los barrios globales estarán habitados por “globapolitanos con raíces”.
Este modelo puede también renovar la confianza y afianzar el interés de los accionistas, así como de los patrocinadores y sostenedores de los Parques Tecnológicos, contribuir a reforzar su papel como instrumentos de desarrollo social (y no solo económico), y asegurar su viabilidad financiera a largo plazo (‘sostenibilidad’, se dice hoy).

No puede cuestionarse que los Parques Tecnológicos y Científicos (PTCs) han sido instrumentos muy innovadores para las políticas de desarrollo regional.

El éxito de este concepto explica el cada vez mayor número de PTCs en todo el mundo. Como es na-tural, a lo largo de las, aproximadamente, cuatro décadas de su historia, los PTCs han tenido que adaptarse a diferentes niveles de desarrollo económico en distintas regiones y ciudades, así como a diferentes culturas, instituciones sociales y políticas, y grados de riqueza y de disponibilidad de capital, físico, humano y social (2). Esta variedad de contextos y entornos ha dado lugar, inevitablemente, a diferentes modelos de PTCs, y ninguno de ellos puede pretender ser “el modelo a seguir”, ya que en todos ellos es posible hallar éxitos y fracasos.

El nuevo contexto

Hoy en día somos testigos de una gran aceleración de los procesos históricos y de los cambios sociales y culturales, en gran parte debido a la asombrosa revolución de las TICs. Por eso es pertinente preguntarse sobre la relevancia que puedan tener los PTCs en este nuevo escenario mundial. Un escenario (i) que es global, y que al mismo tiempo está plagado de movimientos antiglobalización (dándose la paradoja de que, en su mayoría, estos movimientos antiglobalización son, a su vez, globales), (ii) que ha creado un nuevo entorno, el “ciberespacio”, al que llamamos virtual por la sencilla razón de que no es geográfico, pero que de hecho es real, dándose en él, no solo información y comunicación, sino también acción (3), (iii) que suscita dudas sobre el papel y la legitimidad de Estados y Gobiernos, (iv) que es cada vez más dependiente de la ciencia y la tecnología, y, por lo tanto, del saber, (v) que exige, más que nunca, un nivel muy elevado de educación y unas habilidades y formación muy sólidas, tanto a los individuos como a las organizaciones, para que puedan actuar con eficacia, (vi) que está modificando, drásticamente, las modalidades de trabajo y las características de los trabajadores y de las empresas, (vii) que ha elevado a las redes y a quienes las trabajan y usan (los networkers (4)) a una posición de importancia primordial, (viii) que ha dado origen a una nueva especie, los “globapolitanos”(5), que son como modernos centauros –mitad corpóreos, mitad digitales–, políglotas que viven en aeropuertos, hoteles y páginas web, moradores del “espacio de los flujos” (Castells, 1998 [‘96]). Dicho de otra forma, hay todo un nuevo conjunto de normas y situaciones que están tejiendo la intrincada urdimbre de un mundo y una sociedad caracterizados por sus asombrosos contrastes, sus luces y sombras, que muchos encuentran amenazadores y otros, entre los que me cuento, arriesgados, pero al mismo tiempo fascinantes e interesantes, aunque no siempre “justos”.

La importancia y viabilidad de los PTCs...

¿Desempeñarán los PTCs un papel importante en semejante escenario?

Sostengo que sí lo harán, siempre que conserven el espíritu innovador, el carácter pionero y la clarividencia que constituyen las raíces profundas de su éxito. Los PTCs introdujeron (innovaron) nuevos métodos de fomentar las relaciones entre las universidades y las empresas; fueron pioneros en la creación de zonas para actividades industriales no contaminantes; impusieron planes urbanísticos de calidad con importantes elementos de diseño arquitectónico y paisajístico, que cambiaron para siempre la imagen fea y deprimente que era moneda común entre los polígonos industriales antes de que los Parques aparecieran en el horizonte; y contribuyeron de manera decisiva a la génesis de metodologías para la creación de nuevas empresas (la ‘incubación’ y los procesos de spin-off, por ejemplo, en estrecha colaboración con las incubadoras de empresa). Este es el espíritu, la creatividad y el empuje que se debe conservar y propiciar.

Algunos de los PTCs más veteranos necesitan una revitalización, que solo se producirá mediante un profundo replanteamiento estratégico y un “repensamiento” de su modelo. Los nuevos PTCs, por su parte, deben asegurarse de que son diseñados, desde sus primeras fases, con arreglo a las características de la nueva sociedad y la nueva economía que estamos creando.

Prioridades: clientes, accionistas y sostenedores...

El objetivo perseguido es, por supuesto, reforzar la eficacia de los PTCs como motores de desarrollo a través de la innovación y la cultura emprendedora en la Economía del Conocimiento. Para lograrlo, los PTCs deben: (i) concentrarse en sus clientes, es decir, en satisfacer sus necesidades, y (ii) asegurarse el apoyo de sus accionistas / propietarios y de sus patrocinadores y sostenedores tradicionales (6), tales como los gobiernos regionales, municipios o universidades, e incluso atraer nuevos accionistas y sostenedores.

En lo que se refiere al primer punto, los PTCs deben ser conscientes de que su cartera de clientes puede estar creciendo, diversificándose y cambiando. Hasta hace poco, los clientes de cualquier PTC eran, mayoritariamente, empresas y, en menor medida, algunas instituciones ubicadas en el Parque. Sin embargo, en un futuro ya muy cercano, otros segmentos y elementos de la sociedad pueden convertirse en usuarios de los PTCs, como por ejemplo, estudiantes, profesores, profesionales y tele-trabajadores (y sus respectivas familias), etc. Si todo esto resultara ser cierto, parece entonces obvio que el modelo tradicional de Parque Tecnológico debe, necesariamente, ser revisado.

Expandiendo el concepto de Parque Tecnológico: el “barrio global”...

El meollo de esta “revisión” es la integración de empresas, centros de educación, zonas residenciales y áreas de servicios, dentro de una unidad espacial.

Esta integración dará lugar (o mejor dicho: está dando lugar) a un nuevo concepto, que podríamos llamar barrio global (BG), dado que el principal denominador común de sus habitantes y usuarios, tanto individuos como organizaciones, será muy probablemente su permanente inserción en una sociedad global (mundial) a través de las TICs, que dan acceso al ciberespacio, así como su continua integración y participación en mecanismos de creación, adquisición y distribución de conocimiento y saberes, mediante procesos de aprendizaje permanentes y a lo largo de toda la vida.

En lo que se refiere a sus accionistas y sostenedores, los PTCs deben conservar su confianza y estimular su apoyo, diseñando estrategias que apunten hacia la viabilidad (sostenibilidad) a largo plazo. Tales estrategias deben basarse en una cuidadosa combinación de sólido pragmatismo con una visión ambiciosa y capaz de generar entusiasmos.

La sostenibilidad económica de los nuevos BGs se basará en muy diferentes recursos y fuentes de ingresos. Las operaciones inmobiliarias y las cuotas por servicios (7) serán, sin duda, importantes y generarán ingresos suficientes como para alimentar la confianza de accionistas y sostenedores, así como para captar el interés de los inversores privados, permitiendo además reinvertir en herramientas y servicios de alto valor añadido, que son esenciales en la economía del conocimiento. Se debe conceder una especialísima importancia a los fondos de capital riesgo y capital semilla, que todos los BGs deben crear. Son, precisamente, este tipo de servicios y herramientas los que harán de los BGs proyectos eficaces para ayudar a sus regiones a integrarse con éxito en la Sociedad Global del Conocimiento, contribuyendo a su competitividad y a su crecimiento equilibrado.

Sin embargo, antes de continuar, se debe subrayar que el aspecto inmobiliario que estará presente en estos proyectos, no debe nunca, por cuanto importante pueda ser, distraer a los gestores de los BGs de su verdadero trabajo: el trabajo ‘tecnopolitano’, es decir, el de fomentar la innovación en el tejido empresarial, impulsar la transferencia de tecnología y apoyar a las PYMEs en su integración en redes, sus procesos de gestión del conocimiento y sus esfuerzos de internacionalización. En resumen, tienen que asegurarse de que su trabajo agrega valor a las empresas y demás usuarios de los BGs, y crea condiciones de competitividad para las regiones a las que sirven. Por eso soy un decidido partidario de mantener estos dos aspectos –inmobiliario y ‘tecnopolitano’– como unidades de negocio claramente diferenciadas y gestionadas por equipos diferentes (aunque puedan tener una dirección o coordinación común).

En este artículo me propongo analizar algunas de las características de una próxima generación de PTCs, para lo que empezaré por identificar algunos de los nuevos problemas y necesidades que deber ser afrontados y resueltos. Quiero señalar, no obstante, que no me estoy aventurando en territorio completamente desconocido y virgen, pues el modelo que exploraré está ya siendo desarrollado en diferentes lugares del mundo, y dentro de la propia red de la IASP.

E1, E2, E3: la evolución de nuestro hábitat...

La hipótesis de los “tres entornos” (hábitat) propuesta por Javier Echeverría, resulta muy útil para visualizar la evolución que nos ha conducido a la situación y contexto actual. Su hipótesis –como yo la resumiría– es la siguiente:

Tradicionalmente, los seres humanos vivieron primero en un “entorno natural” (E1), y después en un “entorno urbano” (E2). Hoy, sin embargo, el extraordinario desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación está creando un “tercer entorno” radicalmente nuevo y diferente (E3).

Mientras que los dos primeros entornos están vinculados a territorios claramente definidos e identificables, el E3 es transterritorial, tiende a ser global y no se adscribe, ni se atiene, a fronteras geográficas ni políticas. Incluso el concepto de ciudadanía cambia en este tercer entorno. En E1 la principal seña de identidad la da el lugar de nacimiento o la familia a la que uno pertenece (“soy de...”). En E2, el concepto de “residencia” adquiere mayor relieve y se sobrepone a las señas de identidad genealógicas (“vivo en…” –o “trabajo en…”, como en Japón, por ejemplo–). En E1 los rasgos físicos de una persona son importantes a efectos identificativos. En E2 observamos ya una mayor complejidad (nombres y apellidos, pasaportes, códigos postales, documentos nacionales de identidad, etc.).

En E3, empero, el lugar de nacimiento a la dirección de residencia están convirtiéndose en datos irrelevantes. Más que “soy de” o “vivo en”, lo que cuenta ahora es “me conecto a...”. La dirección de correo electrónico o los números IP están convirtiéndose ya en mucho más relevantes, al menos para temas profesionales, que el nombre o la residencia del individuo (Echeverría, 2001(a) y (b)).

En otras palabras, las TICs están creando un nuevo “espacio” en el que los humanos pueden vivir, trabajar, estudiar y comunicarse. En E3, los conceptos de “centro” y “periferia” han dejado de ser conceptos geográficos, pasando a medirse y definirse según el grado de “conectividad” a redes, que exista en un determinado lugar o comunidad.

Este nuevo entorno existe “además” de los tradicionales (mi región, mi ciudad, mi casa). No los barrerá del mapa ni los sustituirá; será, sencillamente, “otro” espacio a nuestra disposición. Pero pese a ello, importa advertir que el tercer entorno sí afectará al papel de los otros, y sin duda reducirá su importancia relativa. En otras palabras, no los eliminará, pero los modificará sustancialmente. La irrupción de este nuevo entorno tiene, como es natural, importantes consecuencias en las personas, y en el modo en que las vidas individuales serán vividas desde ahora. En un reciente (y no excesivamente optimista artículo), el sociólogo alemán Ulrich Beck habla de la globalización de las biografías [...de la gente] (Beck, 2001) y sostiene que en la era global, nuestras vidas ya no pueden vivirse ligadas a un único lugar, sino que se han convertido en vidas nómadas y transnacionales. Este hecho implica una especie de topo-poligamia: la gente está estrechamente vinculada a varios sitios a la vez, y no solo a uno, lo que significa que las vidas individuales y personales se están convirtiendo en vidas globales.

Desde luego, este nuevo entorno no se está implantando y desarrollando al mismo ritmo en todo el mundo. Algunas áreas han ido más deprisa que otras, e incluso dentro de una misma región, país o ciudad, algunos individuos viven ya en este tercer entorno mientras que otros aún no lo hacen. Algunos ya son “globapolitanos”, mientras otros no han alcanzado aún ese status, ora por que no pueden, ora por que no lo desean.

Resulta evidente que todo este nuevo escenario ha creado nuevas circunstancias y necesidades a las que los PTCs deben responder. Las empresas son hoy distintas, distintos los mercados, y los empleos y trabajos, y son también diferentes las necesidades y los intereses de la gente. Si tantas cosas son distintas, también los nuevos PTCs deberán serlo.

Adaptación al nuevo entorno...

Una breve enumeración bastará, creo, para dar una idea del gran número de cambios que está ocurriendo ante nuestros ojos, y para dar algunas pistas acerca de las características que muchos de los futuros PTCs tendrán:

  • Las empresas son muy flexibles, abiertas y con vocación internacional.

    Encontrar y retener personal cualificado es una de las principales prioridades de cualquier empresa.
  • El teletrabajo (en sus varias formas) puede crecer en algunos sitios ad hoc, tales como los nuevos barrios globales (8).
  • En las economías avanzadas, la calidad de vida (y el ‘lugar’ donde uno vive desempeña un papel primordial en esto) no es tan solo un deseo, sino una exigencia.
  • La gente quiere liberarse de la excesiva dependencia del automóvil.
  • Educación y formación son aspectos absolutamente esenciales para las personas y para las empresas y organizaciones. Más aún, la educación tiene que ser permanente, cubriendo casi todo el ciclo vital de las personas. La globalización desmiente al Eclesiastés, y no solo altera el espacio, sino también el tiempo; ya no hay “un tiempo para estudiar” y “un tiempo para trabajar”, sino una entera vida (adulta) para estudiar, trabajar, divertirse, producir y aprender, en un enriquecedor ciclo continuo.

Todo esto exige muchas innovaciones en los lugares donde vivimos y en los que trabajamos, y también en el modo en que estudiamos y aprendemos. Por ejemplo:

  • La posibilidad de vivir cerca del lugar de trabajo, pero en zonas y casas equipadas con las mejores TICs que nos aseguren una conexión a Internet fácil, rápida y barata. Esto reduciría enormemente los costes de transporte (por no mencionar los beneficios en la disminución del stress asociado a este tipo de desplazamientos), liberando en buena medida a los residentes en estas zonas de su dependencia del automóvil.
  • Espacios para la educación en las que los estudiantes no vivan en un régimen endogámico. Necesitamos campus universitarios donde los profesores e investigadores, pero sobre todo los estudiantes, puedan mantener, de forma natural y espontánea, en el día a día, contactos frecuentes con empresas y profesionales, en vez de permanecer recluidos en sus “cómodos y seguros” recintos (campus) durante una serie de años, hasta que por fin se les considera aptos para romper el cascarón y salir al mundo real (del que con frecuencia se les ha dicho que es un mundo poblado por extrañas y amenazadoras criaturas denominadas “empresarios” y “hombres de negocios”).
  • Esta proximidad fomentará nuevos tipos de programas formativos, y estimulará la aparición de nuevos tipos de universidades, como las entrepreneurial universities, por ejemplo, que complementarán las funciones de las universidades más tradicionales (las cuales deben, en cualquier caso, realizar importantes cambios y transformaciones).
  • Más aún, este frecuente y temprano contacto –no ya entre la ‘Academia’ y la ‘Industria’, a menudo entendidas como abstracciones– sino entre las personas que forman estos colectivos, o sea, entre estudiantes, investigadores, profesores, empresarios, directores, ejecutivos y técnicos, contribuirá, sin duda alguna, a mejorar los mecanismos de oferta /demanda de empleo y localización de talentos (head hunting). El nuevo entorno que los BGs representan, producirá formulas muy dinámicas e innovadoras para buscar y hallar trabajo y para localizar los mejores talentos. En ellos, empresas y universidades colaborarán en el diseño y puesta en marcha de programas pre- y postgrado, cuyos participantes completarán parte de su programa académico mediante la realización de tareas reales de gestión, o el desarrollo de proyectos de investigación dentro de las propias empresas.

Los BGs responden a las exigencias del nuevo mundo que estamos construyendo...

En otras palabras, el suelo ya está arado para la siembra de estos nuevos BGs que, junto a las áreas para empresas y zonas para instituciones educativas y para residencias, tendrán que incorporar áreas de servicios bien diseñadas, tanto para las empresas como para las familias residentes.

Una mirada a los actuales (tradicionales) parques tecnológicos pondrá de relieve, por contraste, algunas de las características de los nuevos BGs. Uno de los modelos más extendidos de Parque Tecnológico puede describirse por las siguientes características “externas”:

  • Situados fuera de las ciudades (de 15 a 30 Km. del centro suele ser una distancia típica).
  • Suele haber algún sistema de transporte público que enlaza el Parque con la ciudad, pero con frecuencia es escaso e insatisfactorio.
  • Baja densidad urbanística (un coeficiente de ocupación de un 30% no es inusual).
  • Sometido a normativas urbanísticas muy rígidas en lo que se refiere a la clasificación y usos del suelo, que dificultan enormemente (o incluso impiden, sin más) cualesquiera cambios en el ordenamiento urbanístico (planes parciales, etc.), con lo que la capacidad de respuestas ágiles de los gestores a las rápidamente cambiantes necesidades del mercado, queda muy limitada.
  • Ocupados, únicamente, por “espacios de trabajo” (empresas, incubadoras, laboratorios, instituciones), lo que equivale a decir que están habitados solamente por un segmento de la población: el adulto con empleo.
  • Habitados solo durante las horas de trabajo, y prácticamente desiertos e inactivos el resto del tiempo. (Hoy en día, los PTCs se quedan vacíos, al acabar la jornada laboral. ¿No podríamos usar y explotar mejor estas importantes inversiones en infraestructuras, urbanismo, seguridad y vigilancia, jardinería, etc.?)

Evidentemente, muchas de estas cosas deben ser cambiadas, y para ello debemos pensar en la integración de distintos (y hasta ahora heterogéneos) elementos, tales como diferentes segmentos de la población (diferentes grupos de edad, diferentes niveles de competencia y formación), actividades (compañías maduras y desarrolladas, empresas en fase de incubación, facultades, centros de investigación), áreas (ágoras, zonas sociales, áreas deportivas, centros comerciales, residencias estudiantiles, casas, campos de golf), etc.

La integración de todos estos elementos dará pie (y exigirá) diseños urbanísticos audaces y de gran calidad. De hecho, los nuevos BGs no se limitan a amoldarse al nuevo entorno (E3), sino que realzan y estimulan sus características más positivas.

Claro está que el modelo de los BGs no es la única evolución posible para los actuales y venideros PTCs. En el futuro, tal y como sucede también hoy, coexistirán diferentes modelos. En todo caso, creo que el concepto del BG será uno de los más significativos y de mayor impacto.

¿Ladrillos en la era digital? Los barrios globales como “unidades significativas” de la sociedad global...

El modelo que he venido describiendo podría antojársele a más de uno como paradójico, puesto que concede importancia, no sólo a los componentes soft (virtuales, intangibles...), sino también a los hard (tales como los elementos urbanísticos y los aspectos inmobiliarios( como algo con sentido en un mundo digital. Sin embargo, no hay tal paradoja. Antes bien, unos BGs fuertemente basados en las tecnologías de la información y la comunicación, pueden convertirse en sitios en los que los individuos puedan desarrollar nuevas y más complejas señas de identidad, aptas para vivir y funcionar en un mundo global y digital. Estas nuevas señas de identidad casarán bien con las características del “tercer entorno” sin por ello eliminar esas otras señas identitarias que constituyen el cordón umbilical que nos une a los hábitats más tradicionales, como nuestra ciudad o nuestro barrio. Estos nuevos BGs (recordemos una vez más que nos referimos a la nueva generación de PTCs), pueden convertirse en “unidades significativas” dentro de una sociedad mundializada, ya que serán globales pero con raíces locales, dando origen a una generación de individuos que se sentirán perfectamente cómodos siendo ciudadanos globales, a la par que conservan una sólidas y reconocibles señas de identidad (glocalización / glocalidad).

En otras palabras, los nuevos BGs podrían dar a luz a auténticos “globapolitanos con raíces”, ayudando así a conjurar los peligros de una cierta esquizofrenia que podría surgir de la conflictiva dicotomía de lo global versus lo local (9). Después de todo, ‘globalización’ (10) – concepto que suele tener concomitancias con “grandes escalas”, “externo o ajeno a nosotros”, “apisonadora que arrasa con todo”– solo puede ser aprehendido dentro de lo específico, lo abarcable, y enmarcado en nuestras propias vidas y símbolos culturales. En sí mismo, lo ‘global’ no puede ser entendido sin lo ‘glocal’ (Beck, 1998).

Los nuevos BGs también pueden ser considerados como las unidades primarias de las “regiones del conocimiento” (11), ya que, después de todo, las nuevas redes, la interacción entre el binomio aprendizaje / conocimiento y el trabajo, así como entre individuos y organizaciones, la creación y proliferación de empresas ágiles e innovadoras, o sea, los distintos ingredientes de la Sociedad del Conocimiento, cristalizarán mucho mejor en lugares ad hoc, en sitios donde puedan ocurrir y desarrollarse y desde los que puedan, a su vez, tener conexión y salida al ciberespacio.

Los BGs son lugares de síntesis e integración entre el viejo y el nuevo entorno, entre el átomo y el bit, y podrían ayudar grandemente a afrontar uno de los mayores desafíos que tenemos planteados hoy, a saber, lograr un sano equilibrio entre la preservación de la identidad individual, del humano sentimiento de ‘tener la propia casa’, y la plena pertenencia a la nueva sociedad global que se desarrolla, simultáneamente, en el espacio geográfico y en el ciberespacio. Algunos hallarán este equilibrio abriendo generosas ventanas a la globalización desde sus propios hogares. Otros, quizás, aprendiendo a transformar el mundo entero en ‘su casa’. Pero para que todo esto pueda hacerse realidad, debemos concebir áreas en las que la gente viva, estudie, aprenda y trabaje, pero que además estén diseñadas y equipadas para que todos sus habitantes, tanto individuos como organizaciones y grupos, puedan acceder (conectarse) al mundo global en cualquier momento, desde cualquier lugar, y a costes reducidos. Debemos concebir y crear entornos en los que la utilización de Internet y de otras tecnologías de la información / comunicación se convierta en algo absolutamente natural y cotidiano.

También el aprendizaje y el estudio on-line será un elemento destacado de la vida de estos BGs. En algunos casos, los recursos digitales sustituirán a los métodos de enseñanza tradicionales, y donde no lo hagan, sin duda los reforzarán y complementarán, aumentando su eficacia y posibilidades. Ya se están dando algunos pasos gigantescos en esta dirección, como, por ejemplo, la decisión del MIT de poner gratuitamente todos los materiales de sus cursos en La Red (WWW) (12).

De los parques tecnológicos a los barrios globales (II)