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Vamos a analizar los resultados obtenidos a cada una de las preguntas
que integran la encuesta de manera sucinta.
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A la primera pregunta ¿Aprobó
su presupuesto en euros para el 2002, aunque fuere solo inicialmente,
antes del 31/12/2001?
Sólo ocho de los treinta municipios encuestados lo hicieron.
Lo que supone que casi las tres cuartas partes, concretamente
un 73,33% no lo aprobaron antes de esa fecha en la nueva moneda
Sin embargo hay que considerar este resultado en su justa medida.
Aunque todos conozcamos la obligación legal de tener los
presupuestos aprobados antes del 31 de diciembre, por diferentes
motivos en muchos municipios esto no se cumple. No se puede imputar
a la entrada del euro esta distorsión, aunque puede ser
que en este ejercicio concreto sea una de los factores que influyan
en su retraso.
Por lo tanto otros veintidós municipios no tenían
a principios de año el instrumento de previsión
de gastos e ingresos en vigor, por lo que entendemos que le sería
de aplicación las disposiciones que para el caso del presupuesto
prorrogado hemos desarrollado a lo largo de nuestra exposición.
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A la siguiente pregunta ¿Actualizó
sus ordenanzas en euros antes del 31/12/2001?, las dos terceras
partes de los municipios encuestados habían realizado esta
tarea a dicha fecha. Sólo un 33,33% no lo hizo.
Es importante porque creemos que con ello se han podido evitar
cualquier tipo de reclamación, sobretodo de las ordenanzas
fiscales, fundada en la falta de equivalencia entre los anteriores
y posteriores elementos de la deuda tributaria.
Siendo una sana costumbre en las corporaciones locales la evaluación
a final del ejercicio de la repercusión que el Índice
de Precios al Consumo puede suponer, hemos considerado a lo largo
de nuestro trabajo como muy conveniente haber aprovechado la adecuación
de las ordenanzas al mismo para realizar toda la operación
en euros. Creemos que en muchos de los casos así ha sido.
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La siguiente cuestión versaba sobre la forma de llevar
a cabo dicha adecuación.
Un 62% de los municipios encuestados y que habían adaptado
las citadas disposiciones al euro, habían optado por convertir
individualmente cada una de sus ordenanzas con la instrucción
de su correspondiente expediente.
El resto se decantaron por adoptar un acuerdo
global o singular en el que únicamente se redenominaban
los importes de todas o algunas de sus ordenanzas y se expresaba
su valor actual en euros.
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Globalmente ¿Tenía sus
aplicaciones informáticas adaptadas a la nueva moneda a
31/12/2001?.
Veintiuno de los veintinueve municipios que han respondido a
esta cuestión lo han hecho afirmativamente. Sólo
ocho no lo han hecho así.
Ha supuesto creemos el gran caballo de batalla. Un porcentaje
muy elevado del trabajo en los entes locales se hace ya por vía
informática. Que las aplicaciones informáticas estuvieran
adaptadas para trabajar con la nueva moneda pensamos que ha sido
el gran reto de este proceso. No solo a nivel de contabilidad
como veremos más adelante, sino a todos los niveles la
preocupación por tener el software de nuestros equipos
informáticos listos, creo que ha sido un gran logro que
hay que valorar en su justa medida.
Dentro de esta tesitura decir que sólo un dieciocho por
ciento de los municipios encuestados han
necesitado cambiar su equipo informático para llevar
a cabo esta adecuación.
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Entramos en el aspecto que quizás a los secretarios-interventores
e interventores nos ha traído de cabeza desde que se inicio
todo el proceso del cambio a la nueva moneda, la adaptación
del programa de contabilidad.
A la pregunta de si se encontraba operativo,
más o menos de forma satisfactoria, a 31/12/2001 su programa
de contabilidad, han respondido afirmativamente veintitrés
de los treinta encuestados y solo siete dijeron expresamente que
no.
Parece ser por lo tanto que el esfuerzo que en este sentido
han hecho las diferentes casas proveedoras ha surtido sus frutos.
Que casi un 77% de las entidades locales contesten de manera satisfactoria
supone un aprobado generalizado para las mismas.
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Entrando ya en más detalle preguntamos: “en
el traspaso de información contable ¿Se ha traspasado
toda o solamente aquella que se entendía que podría
ser útil?”.
Han respondido a esta cuestión veintiuno de los municipios
encuestados siendo diez de ellos los que lo han hecho en su totalidad
y once los que han incorporado sólo aquella información
que les podía ser de utilidad.
Como vemos no ha habido un criterio que predomine por encima
del otro. Prácticamente están iguales. Y es que
el concepto de “Utilidad” en estos casos está
muy ligado a consideraciones subjetivas de aquél llamado
a tratar la información de que se trate.
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Muy parecida ha sido la respuesta a la pregunta ¿Ha
podido traspasar la información al nivel de detalle que
hubiera deseado? El resultado es que doce Ayuntamientos
han dicho que sí, mientras que el resto de lo que han contestado,
que son once, han dicho que no.
En lo que se refiere a recursos humanos preguntamos ¿Ha
requerido el proceso de conversión la contratación
de algún tipo de personal?
Nos llama la atención porque es la única cuestión
que ha sido contestada por el cien por cien de los ayuntamientos
que han respondido a la encuesta y porque es la única que
ha obtenido unanimidad. Ninguna de las corporaciones consultadas
ha contratado nadie para el desarrollo de esta adaptación.
La verdad es que son muchos los sectores afectados y la ausencia
de personal especializado para un tema transitorio como el que
estamos tratando. Ello ha hecho que sean los propios funcionarios
de los entes locales los que en la mayoría de los casos
han sacado "las castañas del fuego" en este tema,
bien asesorados en muchos casos con el apoyo de cursos de formación
realizados con el citado fin.
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Precisamente la siguiente pregunta creo que nos va a dar un
poco la razón. Dice así ¿Ha
necesitado de cursos de formación para el personal de su
corporación?.
El ochenta por ciento de los municipios han respondido afirmativamente.
Sólo seis de ellos manifiestan no haberlos necesitados.
Ya hemos manifestado la necesidad de un apoyo especializado
que han demandado los Ayuntamientos sobre este tema. |

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Dentro de este campo a la pregunta de si los
responsables administrativos a los que se ha dirigido la
encuesta se consideraban suficientemente
formados, más del setenta por ciento han manifestado
estarlo.
En el aspecto económico se ha preguntado a los treinta
Ayuntamientos que han respondido la encuesta si consideraban que
el proceso de adaptación a la nueva
moneda había supuesto un esfuerzo económico importante.
De los treinta que han respondido la cuestión, veintitrés
lo han hecho negativamente. Sólo siete manifiestan lo contrario.
Sí queremos destacar en este sentido lo que consideramos
un esfuerzo importante por las denominadas administraciones mayores,
Estado, Comunidad Autónoma y Diputaciones.
Campañas informativas, cursos de formación, apoyo
y asesoramiento de todo tipo han sido las líneas de actuación
para garantizar que tanto los ciudadanos, como el resto de entes
públicos y privados, se adapten al nuevo período
económico con el mínimo número de problemas
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Lo más complicado, pero quizás lo más
correcto, habría sido analizar
cada uno de los contratos y negocios jurídicos de nuestra
entidad y redenominarlos a euros.
Preguntadas las treinta corporaciones, veintinueve son las que
contestan. Lo hacen en sentido afirmativo sólo dos de ellas.
En sentido contrario lo hacen veintisiete.
Creemos que era una tarea ardua y complicada. De ahí
que la mayoría de ellos haya optado por convertir
obligaciones y derechos conforme vayan venciendo. Postura
cómoda pero comprensible.
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¿Tenía sus formularios adaptados
a la nueva moneda a 31/12/2001?
Importante, la mitad de los Ayuntamientos (quince) si los tenían.
El otro cincuenta por ciento no.
Uno de los sectores más frágiles que se han visto
influido por todo el proceso son los ciudadanos. Si no le facilitamos
a través de esta tarea el cumplimiento de sus obligaciones
poco podemos exigirles.
Quizás haya sido un aspecto descuidado por considerarse
poco importante. Además hemos constatado que es una situación
que también se ha producido en otras administraciones de
nivel superior.
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Un supuesto de menor incidencia es el de los convenios
colectivos. A la pregunta de si han
sido adaptados a la nueva moneda han respondido lo siguiente.
Sólo cuatro de los veintiuno que han contestado lo han
hecho afirmativamente. El resto, que supone casi un ochenta por
ciento, no han adaptado el contenido económico del convenio
a la nueva moneda.
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¿Ha revisado, si le es de aplicación,
sus acuerdos de fraccionamiento y aplazamiento de pago?.
Veintiuna corporaciones han contestado esta cuestión
habiendo sido sólo cuatro las que lo hayan llevado a cabo.
El resto que suponen más de un ochenta por ciento no lo
han hecho así.
Suponemos que el procedimiento normal en estos caso será
ir convirtiendo importes conforme se vayan produciendo vencimientos,
lo que consideramos que puede dar lugar a algún que otro
problema con la aplicación de las reglas del redondeo.
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Hemos querido hacer mención aparte con el tema de las
operaciones financieras porque
entendemos que su importancia así lo requiere. Le hemos
dedicado una pregunta propia que decía lo siguiente: ¿Ha
procedido a la formulación de los nuevos cuadros con su
importe en euros o simplemente reconvierte cantidades llegado
su vencimiento?
De las veinticinco corporaciones que respondieron, siete manifiestan
haber procedido a la nueva formulación con cantidades a
pagar en la nueva moneda. El resto, justo un setenta y dos por
ciento, reconvertirá cantidades llegada la fecha.
Comprendemos que en aquellos supuestos en que la cuota sea fija
será más fácil su redenominación.
No sucederá así en aquellos supuestos en que la
cuota sea variable.
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A la pregunta "En el caso de
que su Corporación tenga creadas algún tipo de sociedades
¿Ha procedido a la redenominación de su capital
social adaptado a la nueva moneda?", han contestado
sólo seis Ayuntamientos, generalmente de más de
veinte mil habitantes, aunque haya alguno que no lo sea.
De los mismos el cincuenta por ciento si había procedido
a redenominar su capital social, mientras que la otra mitad no
lo había hecho.
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Las dos últimas preguntas se refieren a consideraciones
subjetivas sobre el estado de la adaptación y las sensaciones
que este proceso ha podido generar en las entidades locales.
A la pregunta ¿Considera que
su Ayuntamiento está definitivamente adaptado al euro?
Veintinueve municipios respondieron a la misma. Quince consideraron
que sí y catorce que no.
Como vemos no hay una opinión uniforme. Y es que como
hemos dicho anteriormente, aquí la subjetividad impera
por encima de otros criterios. A lo largo de nuestra exposición
hemos intentado mencionar unos criterios que puedan servir de
baremo al estado en que se pueden encontrar cada Ayuntamiento
en relación a este tema. |
Por último se preguntó ¿Ha
sido traumático el cambio que ha supuesto la introducción
de la nueva moneda para su Corporación Local?.
De los veintinueve que respondieron esta cuestión, sólo
cuatro lo hicieron afirmativamente.
El resto, veinticinco, que suponen un 86,20% manifiestan lo contrario.
Y es que aunque se hayan escuchado opiniones de todos los gustos y a
pesar del temor que todo cambio siempre genera, creemos que la experiencia,
por llamarlo de alguna manera, ha sido francamente positiva.
Una vez sobrepuestos a las transformaciones, innovaciones y adaptaciones
que el pase a la nueva moneda han supuesto para los países que
integran la zona euro, las ventajas van a ser innegables para los estados
y para los ciudadanos de los mismos. De hecho varios de los gobiernos
que en su día no se apuntaron al carro, están sopesando
su postura y manifestando su interés de integración en
un futuro próximo.
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