Cuadernos L - 2003 |
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SOFTWARE LIBRE: ¿UNA MODA O UNA APUESTA RAZONABLE?Mª Francisca Montiel Torres (1). Jefe de Departamento de Servicios Informáticos. Sociedad de Planificación y Desarrollo, SOPDE, SA. Diputación de Málaga |
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Hace pocos días (mediados de Noviembre de 2002), se difundía una noticia más sobre la adaptación y el apoyo de la Administración pública, en este caso la Junta de Andalucía, a los desarrollos informáticos utilizando software libre/software abierto. La noticia en concreto hacía referencia al Programa Guadalinfo (2) y señalaba que éste “aplicará software de fuente abierta, el llamado también software libre, con sistemas operativos como Linux y otros semejantes, todos ellos gratuitos” y añadía “...La instalación de software abierto forma parte de la política general de la Junta en esta materia que consiste en introducir su uso cuando se trate de programas eficientes y tecnológicamente maduros”(3). Y en la primavera pasada nos encontrábamos con otra iniciativa aún más atrevida, el Proyecto LinEx (4), Linux para Extremadura, impulsada por la Consejería de Educación, Ciencia y Tecnología de la Junta de Extremadura. A través de ella el gobierno autonómico extremeño ha puesto en marcha una distribución masiva de GNU/Linux, con una interfaz sencilla para todo tipo de usuario, como base de un sistema de alfabetización tecnológica para diferentes colectivos. Entre los motivos que indicaban sus promotores para tomar la decisión de usar software libre estaba la inviabilidad económica de llevar a cabo un proyecto de semejantes características con sistemas propietarios (5). En este artículo se tratan de aclarar algunos conceptos relacionados con este tema, no nuevo, pero si novedoso por su presencia, cada vez más frecuente, en los medios de comunicación. Para elaborarlo se ha recurrido a parte de la abundante “literatura” disponible en la Red Internet, algunos de cuyos enlaces se recogen al final del mismo. Concepto/Filosofía La filosofía del software libre concibe al software como un logro y un servicio comunitario, y se contrapone a la concepción del software como un producto exclusivamente mercantil, que busca el lucro e impone severas restricciones. Este carácter “comunitario” del software libre, compartido por muchos de los desarrollos que en sus orígenes dieron cuerpo a Internet, queda recogido en las siguientes citas de uno de sus más fervientes defensores, Richard Stallman (6): “Cuando comencé a trabajar en el Laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT en 1971, me incorporé a una comunidad que compartía el software que ya tenía varios años de existencia. El acto de compartir software no estaba limitado a nuestra comunidad en particular; es tan antiguo como los ordenadores, de la misma manera que compartir recetas es tan antiguo como cocinar. Pero nosotros lo hacíamos en mayor grado que los demás”. “No denominábamos software libre a nuestro software porque dicho término no existía; pero eso es lo que era. Cuando alguien de otra universidad o compañía deseaba portar y usar un programa, se lo permitíamos gustosamente. Si veíamos que se estaba usando en alguna parte un programa interesante y poco conocido, siempre se podía pedir el código fuente (7) de manera que uno podía leerlo, cambiarlo, o incluso canibalizar ciertas partes del mismo para hacer un nuevo programa”. Una nota histórica A pesar de su aire de novedad, las raíces del software libre se localizan a comienzos de los años setenta, son antiguas hablando en términos informáticos (8). En estos años, dos investigadores de los Laboratorios Telefónicos Bell (BTL), Dennis Ritchie y Ken Thompson, desarrollaron un sistema operativo (9) al que llamaron UNIX (10). Antes de convertirse en un producto comercial este sistema operativo fue utilizado durante varios años en centros de investigación y universidades, entre otros motivos porque, en esa época, BTL había perdido un juicio antimonopolio que le prohibía incorporarse a cualquier negocio que no fuera el de las telecomunicaciones, por lo que le era imposible entrar en el negocio de los sistemas operativos. La presión de los investigadores por obtener una copia de UNIX hizo que los ejecutivos de BTL encontraran una solución en licenciar su uso como una herramienta de investigación. La licencia de UNIX era muy barata para las universidades y bastante cara para la industria (11). A mediados de los años ochenta, Richard Stallman, entonces en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), decidió dedicarse a la construcción de lo que denominó software libre. El razonamiento de Stallman era que los mayores progresos en la industria del software surgen cuando se coopera entre programadores y que las industrias de la época estaban atentando contra la libertad de los usuarios y programadores de compartir el software, así que decidió programar un sistema parecido a UNIX y regalarlo. A este sistema le llamó GNU, un acrónimo recursivo que significa Gnu’s Not Unix (GNU no es UNIX). Ya en los noventa, y tras varias aproximaciones en busca de un sistema operativo compatible con UNIX que se pudiese ejecutar en un ordenador personal (PC) y que tuviese todas sus funcionalidades, un estudiante finlandés, Linus Torvald, decidió escribir su propio sistema operativo con estas características. Para ello utilizó el casi completo sistema GNU y lo terminó él mismo con un núcleo que desarrolló, al resultado le llamó Linux. Linux se “ofertó” a la comunidad de desarrolladores y usuarios como “software libre”, utilizando como plataforma Internet, este método de trabajo le ha permitido refinarse y llegar a una robustez, fiabilidad y prestaciones muy amplias en un tiempo sorprendente. Pero el software libre no se reduce a Sistemas Operativos, aunque éstos sean sus referentes. Existen aplicaciones ampliamente difundidas, como gestores de correo electrónico o paquetes ofimáticos que se encuadran en los términos del software libre; y también desarrollos a medida que recurren a elementos de software libre en su construcción. Por ejemplo, cuando se hacen estadísticas del software que están utilizando los “sitios de Internet”(12), los resultados muestran que cerca del 70% de los servidores web usa software libre (en concreto Apache), y más del 35% de los servidores de correo (en concreto Sendmail).
Definiciones Como suele ocurrir cuando la tecnología se va construyendo y casi a la vez se va consumiendo, en el ámbito del software libre existe mucha confusión de términos, sobre todo porque derivan de palabras de otros idiomas (fundamentalmente el inglés) con traducciones no inmediatas y que pueden llevar consigo distintas acepciones, por eso conviene aclarar la diferencia entre:
En este contexto “libre”, como ocurre en castellano, no quiere decir “gratis”, el sustantivo del que deriva es libertad no gratuidad (13), y esta libertad hace referencia a los amplios derechos de uso, difusión y modificación que otorga al usuario. Estos derechos se pueden sintetizar en que el usuario:
Por contraposición el llamado “software propietario” es aquel que limita los derechos del usuario al uso de su funcionalidad; por lo general se adquiere sólo el derecho a ejecutar el programa tal como es, bajo condiciones determinadas, que establece el dueño de los derechos de autor, “el propietario”, normalmente referidas a los equipos y ámbitos de trabajo. Hay que tener en cuenta que el software, como mercancía, generalmente no se vende, o se vende “de otra manera”; lo que se compra, sea mediante un desembolso económico o no, es una licencia, una autorización de utilización acotada respecto a los usos que se pueden dar a los programas adquiridos, que quedan regulados precisamente en la “licencia de uso”; a diferencia de lo que ocurre con otros productos, “al comprar un programa” no se adquiere derecho de propiedad. La polémica surgida ante situaciones que se podrían calificar de monopolísticas por algunas firmas desarrolladoras y distribuidoras de software propietario así como la radicalización de los planteamientos de algunos de los grupos que trabajan en software libre, ha polarizado las posiciones e incluso a atribuido “valores” de bondad y/o calidad a los conceptos “libre” o “propietario”, cuando no van unívocamente unidos, hay software libre de calidad, robusto y fiable, igual que hay software propietario que responde a estas cualidades. Y también hay software de poca calidad, productos malos, en ambos bandos. Derechos y obligaciones Aunque de entrada pueda parecer contradictorio con su filosofía, para que el software libre pueda seguir siendo libre debe recoger y respetar los derechos de autor (14) así como estar licenciado. También en este ámbito la libertad se basa en el respeto. De los amplios derechos asociados al software libre antes enumerados, se desprenden una serie de obligaciones más o menos restrictivas que dependen de la licencia particular bajo la que se distribuyan los programas. La licencia especifica la forma en que un autor permite que otras personas hagan uso de su creación; por tanto es responsabilidad del autor explicitar la manera en que puede ser usado el software, es decir, incluir unos “términos de licencia”. Por ejemplo, algunas de ellas señalan que cuando se distribuye el software se debe transmitir explícitamente al destinatario los mismos cuatro derechos, lo que garantiza el estado “libre” del software. Otras son licencias extremadamente liberales como la Xfree (15), que dan permiso de hacer lo que se quiera con el software con la única limitación de reconocer la autoría y de las cuales se ha abusado en el ámbito comercial. En general, las licencias asociadas a los desarrollos de software libre suelen tratar de conseguir los siguientes objetivos:
El acuerdo en la necesidad de utilizar términos de licencia ha llevado al establecimiento “informal” de unos patrones de licencias que son los más comúnmente usados: Licencia Pública General GNU (GPL) (16), licencia artística (17) y licencia estilo BSD (18). Todas ellas tienen características comunes entre las que cabe destacar:
Economía del software libre Como ya se dijo, la calidad de un software no está ligada a su condición de libre o propietario, sino a la profesionalidad de sus autores. Pero además, el mecanismo en que se sustenta el software libre no es algo tan novedoso, sino que en el mundo de la industria, que no está particularmente compuesto de filántropos o altruistas, ya se está explotando y con éxito, pero trae consigo un cambio de modelo en el proceso de desarrollo-producción/ consumo. Generalmente, cuando se venden licencias de uso, lo que se cobra no es el trabajo sino la copia, con lo que el precio del software no es proporcional al costo, sino a la cantidad de compradores. Esto hace que al desarrollar un software propietario el trabajo cualificado dedicado a personalizarlo, sea muy escaso. Pero hay otro modelo, cada vez más consolidado, y no sólo entre las pequeñas empresa de servicios sino también en compañías importantes, en el cual se busca una ganancia proporcional al trabajo, es decir, cobrar por el servicio. El servicio consiste en definir una solución a medida para cada cliente final, integrar los componentes (libres) que se necesiten y dar soporte trabajando estrechamente con el cliente. En esta aproximación al cliente final está el factor diferencial, al realizar un trabajo de calidad y próximo, con referentes concretos y cercanos. Es por este servicio por el que se cobra y no por la “licencia” para usar los componentes con los que se construye la solución. De manera esquemática, el reparto de costes según ambos modelos, se podría simplificar en el siguiente gráfico (19):
El modelo de software libre requiere, como todos, de un reparto de papeles entre unos actores, que ofertan y/o demandan según sus necesidades, y que pueden obtener beneficios de él. Los podemos definir a grandes rasgos de la siguiente forma:
Veamos algunos ejemplos. Supongamos una pequeña institución local que necesita una aplicación particular, pero su personal se dedica a otras cosas que no son producir software, una vía por la que puede optar es usar/desarrollar software libre, compartirlo con otras entidades similares que probablemente están necesitando la misma aplicación y así obtener su colaboración en el mantenimiento. Aunque parezca utópico hay muchas experiencias en esta línea. La razón por la que todo el mundo utiliza TCP/IP, cuando en principio había otras soluciones alternativas, incluso teóricamente más completas, está en esta filosofía del compartir hasta establecer un estándar “de facto” y proporcionar el software libre oportuno. Para este protocolo de comunicaciones usado en Internet, se hizo un prototipo, se distribuyó libremente bajo BSD, para que todo el que quisiera lo probara y aportara comentarios o mejoras y el resultado lo conocemos, lo usa todo el mundo. Este mismo método se ha utilizado para la mayoría de los recursos técnicos sobre los que de construyó Internet. Incluso grandes empresas como HP o IBM están apoyando este tipo de actuaciones “cooperativas”. Su tarea fundamental es vender equipos, pero han de dar un servicio óptimo a sus clientes y el rendimiento eficaz de un equipo depende en gran medida de los programas que los gestionan adecuadamente. Como no es rentable para estas empresas desarrollar programas propietarios, serían recursos desperdiciados, tienen la opción del software libre, que en un proyecto común pueden financiar entre todas. Como última referencia recientemente se ha creado, en Pórtland, EEUU, el primer Laboratorio independiente de Desarrollo de Software Libre, OSDC (Open Source Development Laboratory), iniciativa sin ánimo de lucro financiada por algunas de las empresas tecnológicas más importantes del mundo (20) y cuyo objetivo es facilitar los medios necesarios para que los desarrolladores de software libre puedan poner en marcha sus ideas. Conclusiones: Dificultades para el Software Libre Con lo expuesto hasta ahora se ha pretendido, ante todo aclarar conceptos. No es nuestra intención hacer aparecer al software libre como una panacea para los problemas de desarrollo de software ni revestir de tintes dramáticos al software propietario. Pero para decidir hay que tener información y uno de los grandes problemas, si no el mayor con el que se encuentra el software libre es el desconocimiento y la confusión de los clientes finales, sobre todo a los que hemos llamado usuarios pasivos. Todas estas circunstancias dan lugar a uno de los “círculos viciosos” de nuestro sistema de oferta y demanda: no hay demanda masiva por parte de los usuarios finales, y esto hace que no se desarrolle una oferta precisa, normalizada y que solucione problemas reales basada en software libre por parte de las empresas proveedoras, que temen no poder vender sus productos; pero a su vez, la falta de oferta retrae el comportamiento de la demanda. Quizás en este punto es donde la Administración puede jugar un papel muy importante, casi podríamos decir que trascendente, y de hecho parece que está siendo así, al apostar y favorecer el desarrollo de aplicaciones, sean para su uso interno o para ser usada por otros en proyectos que sufraga (21), basadas en software libre. Eso sí, manteniendo estrechos controles de calidad para que los productos obtenidos tengan toda la calidad, robustez y adaptación al usuario final que deben tener. Esta intervención podría tener la fuerza suficiente como para invertir el “círculo vicioso” de oferta-demanda al que nos referíamos antes y convertirlo en un “círculo virtuoso”. A modo de resumen, las grandes dificultades que en los ámbitos no técnicos tiene el software libre para “hacerse entender”, son las siguientes:
Reseñas: Fuentes utilizadas y lecturas recomendadas Asociación para la Difusión y el Avance del Software
Libre de Andalucía (ADALA): HispaLiNUX: Asociación de Usuarios Españoles de GNU/LiNUX:
Free Software Fundation (Europa): GNU: Linus Torvald, página personal: Nuevas tendencias en el software: Open Source Initiative: Proyecto Debian: Proyecto LinEx (Linux para Extremadura): Cooperación sin mando: una introducción: El manifiesto GNU: El software de código libre. El porqué de su utilización
en la empresa pública y en la educación: Experiencia con programas libres en Red EuroSur: La definición de software libre: La empresa ante el software libre: La pasión por lo libre (Entrevista con Richard Stallman): Razones por las que el Estado debe usar software libre: Software Libre: Una oportunidad y una necesidad para el desarrollo
del mundo digital (Ponencia del profesor Robert Di Cosmo de la Universidad
de París): Software libre en las administraciones públicas españolas:
Software libre para el desarrollo tecnológico:
1 Con
este artículo se pretende iniciar una campaña “informal”
de difusión del software libre entre el personal de la Administración
Local. La idea surge de un grupo de trabajo constituido por las empresas
Novasoft, SOPDE y YACO. Entre todos lo pensamos y a quien lo firma le
tocó escribirlo.(volver) |
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