Cuadernos L - 2003 |
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POR LOS MARES DEL SURJuan Gaitán |
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Dicen que la verdadera valía de un autor se ve en su segunda novela, que la primera es siempre "de tanteo", una suerte de vómito donde los autores suelen poner, y en el peor de los casos sólo intentar poner, lo mejor que atesoran. Así las cosas, quienes tuvieran la suerte de leer la primera novela de Carlos Guillermo Navarro, "El toque de rebato", podrían haberse quedado con la idea de que difícilmente el autor podría alcanzar una cota superior de calidad. Se equivocaron. No quiero decir tajantemente que "Por las rutas de los mares" sea mejor novela que "El toque de rebato", porque acaso no estaría atinando en lo cierto, esa diana tan movediza. Lo que quiero decir es que el crecimiento que como autor experimenta Carlos Guillermo Navarro entre la una y la otra es tan enorme que a uno le parecería imposible si no hubiese tenido la suerte de presenciar la creación de "Por las rutas de los mares" y haber sido una de las primeras personas que leyó el mecanoescrito original. Así que aún concluyendo que partíamos de una más que buena base, "El toque de rebato", encontramos en "Por las rutas de los mares" una sorpresa de literatura, de estructura, de lenguaje, de clima, de todo eso que hace que sea una obra literaria completa. Carlos Navarro consigue presentarnos en esta novela la crudeza de nuestro tiempo desde una mirada despejada de melancolía y de moralina, igual a la que tendría un atento observador, un científico. "Por las rutas de los mares" es tan sincera como desgarrada, tan actual como un telediario, y en ocasiones sus imágenes son tan duras como las de éstos. Como decíamos al principio, tras la lectura de "Por las rutas de los mares" comprobamos que Carlos Guillermo Navarro tiene una intuición de novelista que ya nadie puede discutir. Por eso tiene el valor para enfrentarse a la realidad más dura, cruel y sucia, la historia de degradación de un ser humano, y de ahí obtener la necesaria belleza con una sensibilidad y un buen gusto que muy pocos consiguen alcanzar. Es muy de agradecer que el autor desdeñe complicadas estructuras para sostener su novela en una fórmula clásica de planteamiento, nudo y deselance que resulta perfecta para ser seguida sin sorpresa ni vaguedades. Carlos Guillermo Navarro no ha querido deslumbrarnos con una complicada fórmula constructiva, con un ejercicio circense de eso que se ha dado en llamar "arquitectura de la novela", porque de lo que sencillamente se trataba era de contarnos una historia, ni más ni menos. Y en ello se empeña el autor sin dejar a un lado su depurado lenguaje, su magnífico dominio del idioma, otro de los rasgos que ya habíamos apreciado en "El toque de rebato", pero despojándolo esta vez del barroquismo de la primera obra, para presentarnos una fórmula narrativa pura, con el adjetivo correcto, preciso, inapelable, sujeto a la norma de que un adjetivo es siempre mejor que tres. Y con estas herramientas, Carlos Guillermo Navarro nos planta delante la realidad de nuestro entorno, la que no vemos porque no queremos, con una mirada analítica y al mismo tiempo sensible. "Por las rutas de los mares" es la historia de un hombre cuyo imponente futuro trazó su rancia familia pero que acaba viviendo entre basura, acumulándola como un tesoro y aferrándose a ella. Al final de toda vida, seguramente, cualquier ser humano habrá generado y acumulado una cantidad de basura lo suficientemente grande como para enterrarle. Carlos Guillermo Navarro hace de esa certeza una metáfora que explica el signo de nuestro tiempo. Pero seguramente la basura que acabará matándonos si no nos libramos de ella provenga de las ilusiones rotas, de las expectativas incumplidas, de los sueños deshechos. "Por las rutas de los mares" es una magnífica novela
que consolida la voz narrativa de Carlos Guillermo Navarro, un autor
del que esperamos nuevas y prometedoras entregas y que seguramente habría
tenido un mayor reconocimiento de crítica y público si
Por los Mares del sur es obra de Carlos Guillermo Navarro |
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