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LA CABRA COMO ALTERNATIVA GANADERA DE FUTURO. Miguel Angel Pezzi. Secretario ejecutivo de la Asociación Española de Criadores de la Cabra Malagueña. |
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Málaga es mundialmente conocida a todos los efectos por su singularidad climática y su gran capacidad de atraer turismo, gracias entre otras cosas a las grandes inversiones tanto públicas como privadas que se han realizado en este sector, lo que la convierte en una zona privilegiada desde el punto de vista de ingresos para la economía andaluza y nacional, de eso con cabe duda. Que Málaga sea conocida fuera de sus fronteras desde el punto de vista ganadero, teniendo una de las ganaderías más fuertes y rentables, es algo que sorprende a todos y primero a nuestros propios malagueños, sobre todo por la escasez de inversiones de todo tipo que se han realizado. Que la producción lechera malagueña durante el año 1998, alcanzase un valor de superior a los 3.800 millones pesetas y que la sitúe como primera productora de leche de cabras en España, nos puede acercar un poco a la dimensión de lo poco que conocemos de esta fuente de riqueza. La primera pregunta que nos podemos formular es ¿que se hace con los más de 54 millones de litros producidos tan solo por nuestras cabras?, es raro ver en el mercado productos como leche, quesos, yogures, mantequillas, etc., elaboradas a partir de la leche de nuestras cabras. Es fácil, en la actualidad, salvo un escaso número de empresarios ganaderos que han apostado por la transformación de la leche de sus animales, la práctica totalidad de la producción lechera malagueña sale de nuestras fronteras para su transformación, ya sea para incrementar la calidad de otros productos (el queso de oveja, vacuno, etc. se mezcla con esta leche para incrementar rendimientos y cualidades) o para la elaboración de productos puros que posteriormente se comercializan a elevadísimos precios y que bajo marcas de origen francés, holandés o italiano se vuelven a comercializar en nuestra provincia y que vemos plagando las vitrinas frigoríficas de los grandes almacenes o tiendas de "delicatesen". La falta de infraestructura del sector es lamentable y no solo achacable a los ganaderos, los cuales en la mayoría de los casos por su aislamiento en el mundo rural han hecho una labor prodigiosa en temas de mejora de la raza e incremento de la productividad de sus rebaños, más paradójica resulta la postura de la administración, ya que salvo en muy honrosas ocasiones y debido en la mayoría de los casos al interés de determinados funcionarios de la administración que han apoyado a este colectivo, no solamente no respalda a este colectivo si no que a veces su actuación se limita a la vehiculación de las subvenciones comunitarias. El sector tiene en Málaga más de 1.500 familias viviendo directamente, con independencia del número de puestos de trabajo que de forma indirecta genera, resulta pues curioso comprobar como en otras provincias, Granada, Córdoba, Sevilla, Cádiz, etc., las Diputaciones provinciales cuentan con un Servicio de Actividades Agropecuarias fuerte con fincas para experimentación y con una fuerte inversión en el servicio para técnicos y apoyo a los ganaderos mientras que en nuestra provincia nuestro potencial ganadero está completamente desamparado, ni la administración autonómica, ni la central se salvaría de esta crítica. Pero la cabra malagueña, raza reconocida oficialmente y una de las grandes razas caprinas mundiales, tanto por su producción lechera, como por su rusticidad y prolificidad, tiene otras grandes producciones que igual que en el caso anterior, desconocemos. Nos referimos ahora al Chivo Lechal Malagueño. 200.000 chivos se venden, con un peso medio de 9 kilogramos, destinados a los grandes mataderos, en especial catalanes, y prácticamente ninguno dentro de nuestra Comunidad Autónoma. Esto supone sumar a la cuenta de ingresos unos 1.260. millones de pesetas en este concepto con un gasto relativo ya que el animal adquiere el peso óptimo para sacrificio entre los 25 y 35 días desde el nacimiento. Pero ¿dónde están esos Chivos Lechales?. Lejos, claro, en otros mercados que son capaces de pagar de 2.300 a 2.500 pesetas el kilogramo de esta valiosa carne que cuando aparece en el plato el 40% es hueso. Pero el paladar es insuperable y así lo entiende el mercado centro y norte europeo. ¿Y nosotros?, queda claro, nos comemos los corderos de Nueva Zelanda o Australia a 900 pesetas el kilogramo y aún suspiramos de lo exquisito que está. Volvemos a encontrarnos con una falta total de apoyo por parte de la administración a la hora de potenciar el consumo en nuestra propia tierra y contarle a los malagueños las exquisiteces propias; de esa forma el valor añadido de la venta de estos animales y su transformación se quedaría en Málaga, generando riqueza y puestos de trabajo, bastaría que la enorme flota de hoteles que por suerte contamos se concienciaran de la calidad de vender productos propios de nuestra tierra. A pesar de todo ello, el panorama económico de este sector es aún más halagüeño, ya que sin duda, poco a poco, la administración provincial y autonómica se concienciará de que hay que apoyar a nuestra cabra malagueña y los informes económico comunitarios siguen considerando a la cabra como una de las únicas alternativas ganaderas con futuro existentes en la actualidad. |
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