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DESARROLLO
LOCAL EN UN ESCENARIO GLOBAL. Luis Sanz. Director General de IASP (1) |
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Además de velar por el bienestar general de sus vecinos y por la calidad de vida de toda una población, tareas que abarcan multitud de facetas (educación, sanidad, transporte, ocio...), es obligación y preocupación de toda Administración local fomentar el desarrollo económico de su municipio, que constituye la base sobre la que construir lo anterior. Tradicionalmente, esto se ha hecho mediante la creación de infraestructuras que permitieran recibir inversiones foráneas. En las zonas turísticas se ha fomentado la creación de hoteles, zonas de ocio y de atracciones, y, más en general, se ha optado por la creación de los clásicos "polígonos industriales". Estas acciones infraestructurales se acompañan, a veces, con la creación de pequeños gabinetes a los que se asignan funciones de "agencias de desarrollo local", generalmente gestionados por jóvenes profesionales rebosantes de entusiasmo pero mal dotados de recursos presupuestarios y de capacidad de decisión y ejecución. Cambian los tiempos y cambian con ellos las necesidades de las empresas, los criterios que éstas emplean para decidir dónde y en qué invertir, y cambian también los modelos de "polígonos" y hasta sus nombres. Columbro que lo que tal vez no haya cambiado tanto son los criterios generales que suelen aplicar las administraciones locales a la hora delinear políticas de desarrollo local. 1. Los pilares de la nueva economí@ son el conocimiento y las tecnologías de la información y la comunicación. Ante un nuevo tipo de economía (la Economía del Conocimiento y la Información) en la que la industria tradicional y el factor "mano de obra" ya no son sus pilares fundamentales ni aportan el suficiente valor añadido para garantizar su continuidad (dicho en jerga moderna: su sostenibilidad), y en la que una empresa debe tener acceso a mercados cada vez más globales y a clientes más dispares y más exigentes, así como ante el hecho de que Internet está revolucionando todas las estructuras empresariales (producción, marketing, formación del personal, publicidad, distribución, etc.), cabe preguntarse si las pequeñas poblaciones pueden sumarse a estas nuevas tendencias (y cómo), o si están condenadas a ceder todo protagonismo de desarrollo económico/industrial a los grandes núcleos urbanos. Siendo más drásticos en la formulación, cabe preguntarse si las alternativas para los pueblos son convertirse únicamente en ciudades-dormitorio (en el caso de pueblos cercanos a grandes ciudades), y languidecer hasta su casi total extinción, o hasta un estado de permanente letargo, (en el caso de muchos pueblos en zonas rurales). Me consta que esta segunda hipótesis puede ser calificada de "desmesurada". Sin embargo, el nuevo orden económico impulsado por el "conocimiento" como principal "materia prima" y por las tecnologías de la información y la comunicación (TICs) como infraestructura primordial, traerá consigo también enormes cambios sociales, con muy profundas implicaciones en las estructuras familiares, demográficas, y de ordenamiento del territorio, por lo que no está de más dibujar un escenario "severo" que invite a no dormirse en los laureles y a ser imaginativos en las respuestas que conviene preparar y articular sin más demora. 2. Centro y periferia ya no son conceptos geográficos: las TICs han abolido la tiranía de las distancias. Curiosamente, las TICs son, a la vez, una amenaza y una oportunidad para los pueblos y ciudades pequeñas y medianas: la amenaza surge principalmente de su "ausencia", que podría verse impulsada en las zonas rurales y en los pequeños núcleos urbanos por insuficientes infraestructuras de telecomunicaciones, y por ritmos y modos de vida y de relaciones sociales que, pese a su indudable encanto y numerosas virtudes, estimulan poco la necesidad y la curiosidad hacia estas nuevas y fascinantes tecnologías. La oportunidad, por el contrario, viene de los costes relativamente asequibles de acceder a las redes digitales (es mucho más barato conectar un municipio a Internet que, por ejemplo, construir un Parque Temático -y las nuevas tecnologías sin cable, o "wireless", acentuarán aún más este hecho-), y de que las TICs producen, como efecto inmediato, la abolición de la "tiranía de las distancias". Conviene darse cuenta de que uno de los grandes efectos causados por estas tecnologías es un cambio radical en los conceptos de centro y periferia. Hasta hace poco, éstos eran conceptos geográficos (Londres, Amsterdam, Tokio, Nueva York… eran "centro"; Río de Janeiro, Sevilla, Oulu, Yakarta, e incluso Madrid… eran "periferia" en la escala mundial). Hoy, sin embargo, centro y periferia se definen en términos de conectividad a las redes digitales (Internet, etc.). Un pequeño pueblo andaluz o una ciudad provinciana de Filipinas pueden ser "centro", o estar en él de pleno derecho, si disponen de las adecuadas infraestructuras de telecomunicaciones y si su población, en general, ha sido educada en su utilización y motivada a ello. Por el contrario, un barrio de Nueva York o de Hamburgo puede convertirse rápidamente en periferia si tales circunstancias no se producen. 3. Los ghetos del siglo XXI serán las sociedades desconectadas. Cabe, pues, formular una primera conclusión: el desarrollo local, incluido el de las zonas rurales y las pequeñas ciudades, pasa inexorablemente por la presencia de infraestructuras de telecomunicaciones y de mecanismos que faciliten y estimulen el uso de Internet por su población (lo que, lógicamente, habrá de empezar por los jóvenes). En definitiva, hay que asegurar y estimular el acceso de la sociedad entera a los nuevos centros de creación de riqueza, de cultura y de ocio y a los nuevos foros de relaciones humanas virtuales (que no sustituyen, sino que expanden y complementan los tradicionales). Y hay que luchar contra miedos atávicos de supuestas "pérdidas de identidad" y " disolución de las raíces" ante la temida mundialización, entendiendo que identidad y raíces no son cosas fosilizadas e inmutables, sino, antes bien, susceptibles de constante enriquecimiento. Es menester, en suma, aceptar que Heráclito bien pudiera tener razón. Sin duda, la mundialización no está exenta de riesgos y peligros, pero puestos en la balanza, sus beneficios son, creo, mucho mayores que aquellos. 4. Idiomas, idiomas, idiomas!! Permítaseme, de paso, sugerir una medida concreta y casi siempre soslayada en nuestro país (tan proclive desde hace unas décadas, por otra parte, a enzarzarse en las más peregrinas guerras lingüísticas y dialectológicas, y que ha producido dislates tan lamentablemente grotescos como afirmar, con la solemnidad propia de la estulticia, que el valenciano nada tiene que ver con el catalán, sino que proviene del "mozárabe". (¡Asombroso!). Me refiero a la necesidad de mejorar la educación de nuestra sociedad en idiomas extranjeros. Si yo fuera alcalde de un pueblo o una pequeña ciudad tendría, entre mis prioridades, facilitar a mis conciudadanos, sobre todo los jóvenes, mecanismos asequibles y de calidad para el aprendizaje de otras lenguas. Pocas cosas tan necesarias hoy... y tan desatendidas desde la cosa pública. 5. El desarrollo endógeno es prioritario. Desde un punto de vista estrictamente económico, la "educación digital" de estos segmentos de población puede tener una notable incidencia en la creación de nuevas empresas locales, por un lado, y en la mejora de la competitividad de las empresas locales ya existentes. Este hecho tiene una extraordinaria importancia ya que, a mi juicio, la verdadera clave del desarrollo local en el actual contexto económico, pasa por impulsar el desarrollo empresarial propio (de cada localidad o municipio), mucho antes que por la captación de empresas foráneas para que inviertan en la zona. No estoy diciendo que conseguir tales inversiones sea desdeñable, ni que no se deban hacer esfuerzos para conseguirlas. Digo, no obstante, que los esfuerzos por generar desarrollo endógeno producirán, a medio y largo plazo, muchos más frutos que los encaminados hacia el desarrollo exógeno. Hay muchas razones que avalan esta afirmación. Citaré dos de ellas: en primer lugar, la desaforada competencia existente entre muchísimas zonas y municipios por atraer inversiones empresariales foráneas hace que la relación esfuerzos/resultados sea, con frecuencia, poco rentable; en segundo lugar, las actividades empresariales foráneas que suelen decidir instalarse en zonas rurales y pequeñas ciudades son, por lo general, actividades industriales de escaso valor añadido y cuyas motivaciones para optar por tales ubicaciones se basan en los bajos costes, incluyendo los de la mano de obra. No son éstas, desde luego, las industrias que marcarán el futuro. 6. Parques Tecnológicos e Incubadoras de empresas. En numerosos países del mundo, los Parques Tecnológicos (PTs) y las Incubadoras de empresas (BICs) se han revelado como muy poderosos instrumentos de desarrollo regional y local, pues crean economías de escala y organizan servicios que, de forma eficaz, añaden valor a las empresas. Sin embargo, su creación requiere determinados contextos y requisitos previos que no suelen darse casi nunca en pueblos y zonas rurales. Pero nada impide que los pequeños y medios municipios puedan beneficiarse de la existencia, en su región, de Parques Tecnológicos e Incubadoras, como es el caso de Andalucía. La línea a seguir sería la de establecer acuerdos de colaboración, en temas concretos y con objetivos realistas, mediante los cuales, los Parques y las Incubadoras puedan trasvasar parte de su metodología, programas y experiencias a los pueblos y ciudades medias de su zona de influencia. El tema es muy amplio, y la hospitalidad que me ha sido concedida por estas generosas páginas tiene sus naturales restricciones de espacio, por lo que me limitaré a enunciar algunas de las iniciativas posibles, con la esperanza de que puedan ser recogidas y elaboradas con más profundidad, hasta dar frutos concretos: Formación empresarial: PTs y BICs suelen desplegar una intensa actividad formativa, sobre todo en temas relacionados con la creación y gestión de empresas. Los potenciales emprendedores, estudiantes y jóvenes con inquietudes de pueblos y ciudades medias deberían tener información de estas actividades y facilidades especiales para acceder a ellas. PTs y BICs podrían también desarrollar parte de estas actividades en los propios pueblos y ciudades medias. Conectividad a Internet de pueblos y ciudades medias: Es cierto que los PTs y BICs no pueden suplir las carencias infraestructurales que pudiera haber en zonas rurales, pueblos y pequeñas ciudades, que son competencia de las grandes operadoras telefónicas. No obstante, el próximo advenimiento de las tecnologías WAP y otras, que eliminarán la necesidad del cable, contribuirá a paliar dichas carencias. PTs y BICs, y muchas de las empresas instaladas en ellos, podrían colaborar con los municipios en la creación de servicios relacionados con Internet y las TICs en dichas zonas ("cafés Internet", pgs. Web de los municipios, etc., educación de Internet en las escuelas, etc.), así como en formar a la población en su uso (con éxito garantizado entre jóvenes y jubilados, como lo demuestran numerosas experiencias). Cursos y seminarios más especializados (uso profesional de Internet, diseño de pgs. Web, etc.) podrían también ser organizados, generando posibilidades de empleo e incluso de aparición de pequeñas empresas locales en estos ámbitos. Teleformación y teletrabajo. Una sólida difusión de la cultura digital, como la enunciada anteriormente, podría permitir también la organización conjunta (PTs, BICs y Ayuntamientos) de cursos de formación a través de Internet, con el consiguiente abaratamiento de costes, y permitir el acceso de los habitantes de estas zonas a grupos de teletrabajo, en los que muchos de sus servicios e ideas empresariales podrían ser ofertados al mercado a través de la propia Internet.. Mini-incubadoras de empresas: Con la colaboración y el asesoramiento de BICs y PTs, cabe plantearse muy seriamente la creación, en pueblos y ciudades medias, de mini-incubadoras de empresas, con la función de despertar vocaciones empresariales y de facilitar la creación de nuevas empresas. Recomiendo vivamente a las administraciones locales que consideren y exploren cuanto antes esta posibilidad. En definitiva, el desarrollo local no puede, hoy, sustraerse a las tendencias dominantes en la economía. Antes bien, debe preocuparse por integrarse, de manera inteligente, ordenada, y adecuada a sus peculiares características, a dichas tendencias. Y esto pasa, entre otras cosas, por abandonar cualquier prejuicio y resquemor ante el hecho digital, condición necesaria para la creación de empresas con posibilidades de éxito y, por ende, de empleo y bienestar. En este proceso, los Parques Tecnológicos y las Incubadoras de empresa pueden aportar muchas cosas. ¡Vayamos hacia los e-pueblos!
(1) IASP: Asociación Internacional de Parques Tecnológicos.(volver) |
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