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CENTRO CULTURAL PROVINCIAL DE MÁLAGA Luis Machuca Santacruz. Arquitecto jefe de los Servicios de Arquitectura de la Diputación de Málaga. |
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El encargo del proyecto se realiza en 1983 para el Centro Cultural de la Generación del 27, sobre un solar de 3.028,31 m2 y con la intención de realizar la obra en varias fases hasta agotar el presupuesto del proyecto. La situación del Centro es entre calles Parras y Ollerias, calles que forman parte de uno de los primeros ensanches del casco histórico de Málaga. Han pasado cuatro corporaciones y otras tantas empresas constructoras, ello ha supuesto modificaciones en el programa, deshacer obra construida y numerosos parones de obra, a pesar de ello, después de 15 años se puede decir que las obras se han terminado aunque ya hay que pensar en una nueva ampliación. El Centro de la Generación del 27 se trató de implantar en un barrio central, parte del C.H. de Málaga que se encaminaba velozmente a la marginalidad, la situación de un equipamiento cultural en un barrio de estas características, debería servir de motor para su rehabilitación. El Centro Generación del 27 quizás era demasiado elitista y especializado como para tener la fuerza necesaria para un barrio con importante grado de deterioro social y arquitectónico, en una ciudad que carecía de lo más elemental en cuanto a espacios culturales. En 1996 se decidió que la G-27 fuera un Centro Cultural más amplio en el que estuvieran ubicados los servicios centrales de cultura de la Diputación, al ser un centro más abierto teníamos la esperanza de que las circunstancias fueran más favorables para la rehabilitación del C.H. El conjunto consta de un antiguo edificio del S. XVIII que fue Casa de Niños de la Providencia en el que se ha instalado la biblioteca de la Generación del 27, y otra parte de nueva planta que ocupan dependencias como biblioteca, archivo histórico, dos salas de exposiciones y Salón de Actos. El cambio de programa de la G-27 a Centro Cultural de más amplio programa sobre el mismo espacio, supuso la necesidad de transformar el semisótano que anteriormente iba destinado a aparcamiento en archivo, un gran patio abierto hacia una plazuela que forma parte del conjunto en sala de préstamos de la biblioteca, una serie de patios interiores desaparecieron o se incorporaron reduciendo su superficie a las dependencias del centro. Aunque el conjunto consta de una serie de departamentos e incluso edificios con capacidad para funcionar aislados, se ha planteado de manera que tengamos la sensación de unidad para ello, se ha proyectado una calle cubierta que sirve de distribuidor a las distintas dependencias, ésta comunica Calle Ollerias con Calle Parras. La unión del edificio histórico (C. Parras) con el resto, es fundamentalmente visual desde la biblioteca que se separa de aquel por un patinillo a modo de rendija impidiendo que los dos edificios se toquen, el contacto sólo es real en el extremo de la calle cubierta y se ha realizado de forma que se haga patente el respeto que debe existir entre ambas edificaciones. El edificio barroco estáconstruido con modestia en materiales de acabado aunque de bella factura en el nuevo edificio con un lenguaje actual, se ha utilizado piedra arenisca en fachadas por el sistema de fachada ventilada, material utilizado en el edificio monumental más importante de Málaga, la Catedral. El solar era muy irregular como es habitual en los cascos históricos, ello ha obligado a plantear una edificación cuyos volúmenes exteriores se integren en el entorno pero sin renunciar a la singularidad, al derecho que un equipamiento tiene a ser un hito en la ciudad. Las medianerías por tanto juegan un papel importante a pesar del estado de deterioro en que se encuentran. Las instalaciones del conjunto se han orientado al norte, el papel que juega la luz es fundamental por ello, se ha buscado controlarla por medio de lucernarios y lamas de piedra que permitan dirigir la luz a las zonas donde sea precisa. El conjunto se ha concebido de manera que cada dependencia pueda tener cierta autonomía, es decir, se ha proyectado bajo un principio de flexibilidad, y se han previsto tres accesos - Calle Parras para la G-27, Plaza Nueva para biblioteca y calle Ollerías para el acceso al conjunto. En calle Ollerías el edificio está completamente alineado, es una fachada plana que apenas un gesto con un panel nos indica el acceso y nos marca exteriormente la dirección de esa calle interior que se ha proyectado y que servirá de distribuidor. El edificio intenta la conexión formal entre los edificios colindantes. En la Plaza se hace notar más el juego de volúmenes entre la biblioteca y las medianerías que encierra el conjunto. En la escalinata de acceso se esta indicando el Lugar. En la Plaza se han utilizado los mismos materiales pétreos que en el edificio principal como parte del mismo conjunto. Piedra arenisca en laterales de escalera que a la vez oculta un transformador, solerías y banco en piedra de Sierra Elvira. Como elemento singular de la Plaza y bajo un magnolio se ha construido un banco en mármol crema en contraste con la solería. El interior se ha proyectado con espacios amplios, con doble y triple altura en los que el control visual y la luz juegan un importante papel. Para solados y revestimientos interiores se ha utilizado piedra caliza color crema y madera de haya. El diseño del espacio que ocupa la biblioteca tiene su referencia en la preexistencia, tanto en las balconadas superiores, como en el remate final en torreón. El conjunto cuenta con las siguientes dependencias: - Archivo histórico, Salón de Actos para 300 personas, biblioteca para 120.000 volúmenes - biblioteca de la Generación del 27 para 40.000 volúmenes etc., en edificio histórico - oficinas centrales en 4ª planta, dos salas de exposiciones y los servicios de apoyo como, aseos, camerinos, almacenes. En planta baja como formando parte del mobiliario, se ha instalado una cafetería, puesto de vigía de libros y control de accesos. |
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