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ACERCA DEL CEMENTERIO DE CASABERMEJA Juan Conesa Bernal. Geógrafo |
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Como casi todos sabemos, la Villa de Casabermeja se encuentra a 20 kms al Norte de la ciudad de Málaga, por la CN 331. A pesar de su cercanía con la Capital, desde el punto de vista sociológico tienen condicionantes propios que la diferencian. Uno de estos es el concepto propio del cementerio, que es distinto a todos los de la Provincia, si bien hay enterramientos que pueden tener alguna similitud o recuerdo con otros de municipios vecinos. En conjunto, este es uno de los más singulares de cuantos podemos visitar en Málaga. El carácter de villa repoblada es uno de estos. En efecto, durante el S XVI, la Corona decide una repoblación rápida para explotar sus campos, y lo hace con gentes de la zona de Córdoba, de donde todavía el acento de su lengua y las costumbres de sus vecinos son los exponentes más destacados y sobresalientes además de otras particularidades gastronómicas. Efectuado el repartimiento de la Villa, se instala el cementerio en la cripta de la Iglesia parroquial, cuya advocación pertenece a Nuestra Señora del Socorro. Más adelante en el S XVIII, por motivos de salubridad, higiene y demográficos se trasladan los enterramientos a las afueras del recinto urbano, ocupando el actual lugar. Debemos de tener presente que aquella ubicación desplazaba a un lugar marginal al recinto de los enterramientos, pues la comunicación con Málaga se realizaba a través del viejo camino que discurre por la denominada “Venta del Túnel”, y que atravesando el pueblo continuaba hacia Antequera. Más adelante, al Norte de la Villa se encontraba el cruce con Almogía y Colmenar, luego el emplazamiento elegido al Sureste del núcleo posicionaba y marcaba dicha marginalidad. No obstante, del emplazamiento en la cripta de la iglesia al nuevo y actual, hay más que diferencia, es sustancialmente otro modelo en cuanto a la concepción del lugar, y que nos recuerda aquel párrafo del Quijote donde se comentaba que “ los enterramientos en las afueras eran cosa de moros”. Hemos recordado que la repoblación de la villa se realizó mediante una “puebla”, dado que estaba desde hacía más de 50 años yerma. Y que sus gentes venían de la zona de Córdoba, pues bien, el cementerio de Fuente Ovejuna es el más similar a este de los que nos hemos encontrado hasta este momento, y el Santo Patrón de Casabermeja es precisamente San Sebastián, el mismo de la citada ciudad emisora. Los primeros enterramientos en el ya nuevo cementerio se ejecutaron por medio de una zanja cubiertos de piedras lascares que se encalaban. Una evolución natural de este era la aproximación de hiladas que constituían una falsa bóveda, propia de una mano de obra menos técnica pero muy ingeniosa. De ahí resulgen los frontis que poco a poco empiezan a crecer. Luego nos encontramos una bóveda simple o de más alturas, a la que se le añade una fachada que sobresale preferentemente un cuerpo o dos de las bóvedas de cobijo, creando un sin fin de formas que constituyen un espacio urbanizado. La constante en las coronaciones, es decir, en el crecimiento de los frentes, proporciona una descomposición de la unidad en dos cuerpos distintos pero vinculados, por un lado el cuerpo de cobijo embovedado, que puede ser doble en altura, y por otro el alzado, compuesto de tantos cuerpos como unidades de enterramientos tenga y la coronación a modo de frontispicio. Nos recuerda también, asimilándolo a la arquitectura, a cierta influencia de los astiales propios de los Países Bajos. En ocasiones estos alzados alcanza los 3,50 mts., de altura. Las distintas combinaciones de estos llamados en la voz popular “remates”, son tan personales que es difícil encontrar dos idénticos. Termina cada unidad con una cruz preferentemente de función, y pintada en negro, cuando no de fábrica de ladrillos y encalada. Un invariante inconfudible de todas estas combinaciones es la simetría, todos lo son, hasta cuando decoran con bajorrelieves los fondos de las coronaciones. Cada plaza o finca de enterramiento ocupa una parcela que guardar (antes guardaba más) similitud con la parcelación del propio pueblo, así es frecuente encontrar que los mismos vecinos que fueron en vida lo serán en la eternidad. Otros modelos, menos difundidos por fortuna, son los panteones, si bien no son tan distintos, pues al doble cuerpo de la bóveda se le han anticipado un espacio a modo de templete-panteón. Esto está afortunadamente prohibido, ya que en 1981 se presentó el expediente de incoación para su declaración como Bien de Interés Cultural, BIC. Con el apogeo de la construcción en Málaga y la Costa, a partir de los años sesenta, fueron muchos los que aprendieron del uso del azulejo, que rápidamente sirvió para aplicarlo a los distintos alzados, y se contagiaron con los nuevos materiales de moda. Así uno de los elementos más estáticos en la evolución y forma de ornamentar en el cementerio (el ladrillo, la cal y hasta el mármol), se vieron abordados por otros nuevos, de diversos tamaños, formas y colores. Se cambian los acabados; pero no las siluetas, los perfiles. Este sentimiento de componer es una norma no escrita que se ha trasladado oralmente de generación a generación, llegando a constituir un espacio tan singular como plástico, y que proporciona muchas lecturas. Esta idea se exporta de fachada en fachada hasta presentar un conjunto que fortalece el todo. Es en realidad una ciudad de los muertos, con calles principales, traseras, y hasta zonas poco frecuentadas por su posición que resultan o recuerdan como marginales. Se reproduce todo, en la vida como en la muerte... |
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