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REVITALIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD COMERCIAL DEL
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1. La recuperación de los Centros HistóricosLos cambios producidos en la segunda mitad del siglo XX -la hegemonía económica de las empresas mundiales; el predominio de las estructuras administrativas y financieras; las redes computerizadas de comunicación; la expansión del tiempo libre pasivo frente a las pantallas de televisores y videos; la concentración puntual del consumo; la aceleración del transporte individual y de masas; el incremento de las megalópolis en los países del Sur extraeuropeo y la crisis de los grandes ciclos del pensamiento filosófico surgidos del Iluminismo-, han decretado, según Choay (1994), la muerte de la ciudad tradicional. El desplazamiento de la población hacia los nuevos barrios periféricos en un movimiento de centrifugado, ha supuesto no sólo la disminución de la población del área más céntrica de la ciudad, sino también la activación de zonas comerciales próximas a esos barrios. De esta forma, y según Paniagua y Tarancón (1991), "la decadencia de los centros urbanos... va aparejada a una descentralización espacial de las actividades económicas." Recuperar las condiciones económicas y sociales que precedieron a esta situación de decadencia, es el objetivo básico de lo que podríamos llamar rehabilitación integral o "revitalización" del centro histórico ( Martínez, 1993 ). Para lograr la recuperación funcional del Centro, hay que entender que lo realmente importante no son los inmuebles, sino los usos que de ellos se pueda hacer sin romper drásticamente con el pasado ( Leal, 1997 ). Esto sólo es posible, si se produce una estrecha colaboración entre los poderes públicos y los agentes sociales de las zonas afectadas, de tal forma que se articulen mecanismos que permitan la ejecución de las actuaciones respetando el equilibrio de los diferentes intereses puestos en juego; es lo que Hardoy y Gutman (1992) denominan "gestión colaborativa" de las estrategias integrales de intervención, con la participación de los distintos niveles de la Administración y de la población beneficiaria. Sin embargo, en la actualidad, esta "gestión colaborativa"
no es del todo la adecuada, sino que, como señala Casadevall (1999),
"el problema de las actuaciones en el ambiente urbano, sea de arquitectura,
infraestructura o servicios sociales es que está poco coordinado
y planificado." 2. Revitalización de la Actividad ComercialSiendo cierto que el comercio "por sí mismo no puede revivir
la ciudad" ( Sogaro, 1999 ), no podemos negar el papel crucial que
la actividad comercial ejercería en la recuperación de los
núcleos urbanos, involucrándose directamente en los procesos
de diseño y gestión de las medidas a implantar. El análisis de las principales experiencias de revitalización de centros urbanos, llevadas a cabo tanto en España como en el extranjero (Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Francia, Bélgica y Suecia, básicamente), nos indica que para lograr la revitalización comercial de la centralidad histórica, es necesario implantar un modelo de relación entre todos los agentes involucrados en la zona (empresarios, vecinos, propietarios de los inmuebles, Administraciones Públicas, etc.) que desemboque en la creación de una Asociación Global con capacidad de gestión integral.
Dicha Asociación Global tendría competencias en materias tan diferentes como la provisión de servicios a la zona (seguridad, limpieza, servicios sociales,...), la dotación de infraestructuras (aparcamientos, accesos, jardines,...) y la realización y apoyo de actividades que fomenten la actividad económica en el área (publicidad, promoción, asesoramiento, consigna, guardería, gestión de locales vacíos, búsqueda de financiación, negociación con proveedores, representación,...). En definitiva, el modelo de relación resultante daría lugar a un Centro Comercial de Área Urbana o Centro Comercial Abierto que podemos definir como "una agrupación de agentes sociales, económicos, políticos y culturales de un área urbana delimitada, vinculados a través de una entidad con personalidad jurídica que, con una gestión externa común y un criterio de unidad e imagen propia, persiguen la mejora de la situación socioeconómica de su entorno". 3. El Centro Histórico de MálagaEn el caso de Málaga, la función de centralidad que ha caracterizado al Centro Histórico a lo largo de los siglos ha sufrido una profunda crisis en las últimas décadas. En los años setenta, los movimientos migratorios producidos por las buenas expectativas de empleo en el litoral malagueño, obligaron a duplicar la extensión urbanizadora de Málaga para atender el crecimiento de una población que pasó, según datos del Censo de Población, de 301.048 habitantes en 1960 a 503.251 en 1981. No obstante, la crisis del Centro Histórico no se debe sólo a ese incremento de la población de la ciudad sino que paralelamente se han dado otra serie de circunstancias, como la creación de una centralidad funcional alternativa en la Prolongación de la Alameda, cambios en los hábitos de consumo, creación de una nueva área de comercio denso en torno a El Corte Inglés, construcción de hipermercados y centros comerciales periféricos,... que han perjudicado el simbolismo del Centro dentro del conjunto de la urbe. La oferta comercial cambió a lo largo de los años setenta y ochenta. El Centro dejó de ser la única área comercial de la ciudad y, además, la tendencia demográfica descrita derivó en el deterioro del parque de viviendas, abandono de los espacios públicos, obsolescencia del paisaje urbano y despreocupación política consentida por la inexistencia de grupos sociales (vecinos, asociaciones profesionales, etc.) que presionasen por el mantenimiento de unos servicios e infraestructuras mínimas, que pudieran garantizar cierta calidad ambiental. El resultado fue la pérdida de imagen del Núcleo Histórico como espacio de residencia y consumo (según el Ayuntamiento de Málaga, en el ámbito de la antigua ciudad amurallada la población pasó de 8.968 habitantes en 1981 a 6.251 en 1995) y, por lo tanto, la agudización de la crisis del sector comercial. En la década siguiente, la evolución del número de puntos de actividad económica ha sido negativa ya que, siguiendo el trabajo elaborado por Geocon, el peso relativo de los establecimientos inactivos pasó del 9,2% en 1990 al 20% en 1997. Ante esta situación, el Ayuntamiento de la ciudad decidió llevar a cabo diversas iniciativas que comenzaron con la aprobación del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Centro en 1989 y que se han plasmado, en el segundo lustro de los noventa, en los proyectos acometidos bajo el amparo de distintos programas de la Unión Europea (Plan Urban, Pomal, Futures,...). Estas actuaciones han posibilitado la recuperación de espacios degradados, la mejora de infraestructuras e inmuebles y la peatonalización de calles; lográndose un aumento de la población y cierta reactivación del tejido económico. Sin embargo, la reactivación de la actividad comercial de la zona requiere la cooperación de todos los agentes sociales y económicos con intereses y competencias en el Centro, ya que las actuaciones necesarias no pueden ser acometidas unilateralmente por ninguno de ellos. En este sentido, para evaluar la posible constitución de una asociación
global que dé lugar a la creación de un Centro Comercial
de Área Urbana, según el modelo definido, se ha estudiado
la disposición del comerciante del Centro Histórico para
relacionarse formalmente con otros agentes. Este estudio ha requerido
la visita de más de 400 establecimientos del área en cuestión,
obteniéndose finalmente una muestra estadística de 227 negocios
que colaboraron cumplimentando un cuestionario del que se extraen, entre
otras, las conclusiones que a continuación se describen: Por otra parte, aunque se presupone que es el pequeño comercio el más necesitado de "ayuda externa", paradójicamente, la participación en asociaciones zonales o sectoriales es mayor a medida que aumenta la formación del comerciante y, sobre todo, el tamaño del establecimiento. Esto es así hasta el punto de que son los comercios más grandes los que consideran más positiva la constitución de una asociación global con capacidad de gestión integral. No obstante, la opinión acerca de una posible asociación global, presenta diferencias significativas según cuál sea la zona de implantación del negocio, siendo las más favorables las próximas al principal eje comercial formado por las calles Larios y Granada. Respecto a quién debería formar parte de la Asociación (véase, tabla 1) los comerciantes aceptan a cualquier negocio del Centro pero no a los residentes y propietarios de los inmuebles, desatando opiniones muy dispares la posible participación en la Asociación de las Administraciones Local y Autonómica, así como de la Cámara de Comercio. La proporción de comerciantes que sólo están dispuestos a asociarse con otros empresarios es prácticamente idéntica, a la de aquellos que aceptan asociarse con otros empresarios y con las Administraciones Públicas. Por el contrario, los comerciantes que están de acuerdo con la creación de una asociación global en la que todos los grupos de interés tendrían cabida, son una minoría. Tabla 1. Disposición a Aceptar en la Asociación a los distintos Agentes
Esta disposición del comerciante a aceptar a cualquier agente en la asociación, aumenta con la experiencia del empresario y con la dimensión del negocio, influyendo también positivamente la importancia que se le conceda a la influencia del Ayuntamiento en la percepción que el consumidor tiene del establecimiento. Por sectores de actividad (véase, ilustración 2), los comercios dedicados a la venta de "textil y confección" (A5) así como los de "mobiliario y hogar" (A6) son los más receptivos a la idea de participar en una asociación en la que estén presentes como miembros de pleno derecho el Ayuntamiento y la Junta de Andalucía. Por su parte, los dedicados a la venta de "alimentación en establecimientos especializados" (A3), "productos farmacéuticos, belleza e higiene" (A4) así como "libros, ópticas, joyerías, jugueterías y otros " (A7), muestran un mayor recelo. Por último, los pocos locales existentes dedicados a la comercialización de "alimentos en establecimientos no especializados" (A2) y a la "venta, mantenimiento y reparación de vehículos" (A1), no admiten a las Administraciones Públicas en la asociación global.
Los comerciantes consideran que la actuación del Ayuntamiento
no ha sido del todo adecuada en cuestiones tales como el fomento y ayuda
al ejercicio de la actividad comercial, seguridad ciudadana, promoción
del Centro, formación de los comerciantes y, sobre todo, en lo
relativo a los accesibilidad de la zona, aparcamientos y autorizaciones
de apertura de grandes superficies en la ciudad. No obstante, son valoradas
muy positivamente las reformas realizadas en la estructura urbana en los
últimos años y la creación del servicio de guías
turísticas, mientras que la oferta lúdica y cultural debería
mejorarse.
Por otra parte, la delegación en la asociación de competencias propias del comerciante, requiere ciertas matizaciones. La disposición interior del establecimiento, es una responsabilidad que la inmensa mayoría no está dispuesta a ceder, mientras que los cambios en la fachada del establecimiento y las compras de consumibles, son delegaciones difíciles de aceptar aunque el consenso es menor que en el caso anterior. Con una aceptación intermedia encontramos la determinación de garantías al consumidor, la formación del personal, la realización de promociones, el establecimiento de servicios al cliente y la fijación de horarios, en este orden. Por último, aunque con una falta de consenso importante, los comerciantes están dispuestos a delegar las cuestiones que atañen a la publicidad y animación de la zona y, sobre todo, la representación ante la Administración. De esta forma, la mitad de los comerciantes entrevistados están dispuestos a delegar en la Asociación un número importante de funciones, mientras que un veinte por ciento de los empresarios se muestra a favor de una delegación plena; esto significa que, prácticamente, tres de cada cuatro comerciantes estarían de acuerdo con una posible pérdida de independencia en la gestión de su establecimiento, en favor de una asociación global con capacidad de decisión. De nuevo, son los propietarios de negocios de mayor dimensión y aquellos que consideran importante la participación del Ayuntamiento en la asociación, los más proclives a la delegación de competencias. Por otra parte, es prácticamente imposible sufragar las actuaciones encomendadas a dicha asociación, con la cantidad que los comerciantes están dispuestos a desembolsar en concepto de cuota mensual ( véase, ilustración 4), ya que el 66,4% acepta sólo menos de 5.000 pesetas, por lo que se necesitarían otros mecanismos de autofinanciación.
En este sentido, cabe la posibilidad de implantar una cuota obligatoria para todos los negocios ubicados dentro del área en cuestión, de forma similar al modelo implantado en otros países como Estados Unidos o Canadá, pero la idea no es acogida mayoritariamente, dividiendo en partes iguales a detractores y defensores de la cuota obligatoria. En esta cuestión, una vez más, son los comercios con menor número de trabajadores los que muestran una mayor oposición. 4. A modo de conclusiónLa rehabilitación social y económica del Centro Histórico de Málaga, iniciada ya en la última década del siglo XX, carece de un ente gestor capaz de aglutinar los deseos, intereses y voluntades de todos los agentes implicados en la zona. La constitución de un Centro Comercial de Área Urbana que gestione integralmente el Centro Histórico de Málaga, es una alternativa con grandes posibilidades de éxito que requiere, para su puesta en marcha, de un dialogo muy importante. Los comerciantes están dispuestos a participar, junto con las Administraciones Públicas y otros empresarios, en la revitalización del Centro Histórico. Sin embargo, y aunque este hecho por sí solo ya es significativo, es necesario que la iniciativa privada asuma la imposibilidad financiera de la Administración para atender la creciente demanda de servicios que realiza el ciudadano, con las limitaciones presupuestarias que ésta tiene. Por otra parte, la Administración debe aprender a dialogar "entre iguales" y ceder, si es necesario, la gestión de alguna función pública si con ello se mejora la calidad de vida del ciudadano. Sin duda, esta opción de cooperación en pro de la recuperación del Centro para la ciudad parte con importantes limitaciones que deben ser solventadas con la obtención rápida de resultados visibles que animen a todos a participar. Bibliografía: Ayuntamiento de Málaga (1992): Texto Refundido del Plan Especial de Protección y Reforma Interior del Centro. Boletín Oficial de la Provincia de Málaga, núm. 242, 22 de diciembre, pp. 8.496-8.525. Ayuntamiento de Málaga (1995): Iniciativa Comunitaria Urban. Documento inédito presentado a la Comisión Europea. Ayuntamiento de Málaga (1996): Proyecto de Rehabilitación del Centro Histórico. Documento inédito incluido en el Plan Urban. Ayuntamiento de Málaga (1999a): "Datos de Población".
Obtenido en http://www.ayto-malaga.es Ayuntamiento de Málaga (1999c): Iniciativa Comunitaria Urban. Documento inédito elaborado para el I Congreso Europeo de Comercio y Ciudad. Casadevall Serra, J. (1999): "El patrimonio cromático en los centros históricos: experiencias de Málaga y Barcelona" (documento de trabajo). Experiencias en Ambientes Urbanos Históricos, Programa URBAN, abril, Málaga. Dirección General de Comercio Interior (1998): Gerentes de Centros Urbanos. Ed. Ministerio de Economía y Hacienda, Madrid. Geocon (1998): Estudio Viabilidad Centro Comercial Abierto de Atarazanas (Centro Histórico de Málaga). Documento inédito, Junta de Andalucía, Sevilla. Hardoy, J. E. y Gutman, M. (1992): Impacto de la urbanización en centros históricos de Iberoamérica. Ed. Mapfre, Madrid. Leal Fernández, I. (1997): "Función del comercio en
la rehabilitación de los cascos antiguos. Los mercados municipales
de abastos". Distribución y Consumo, núm. 34, junio/julio,
pp. 24-28. Molinillo Jiménez, S. (2000): Centros Comerciales de Área Urbana: Especial Referencia a las Relaciones con Entidades Laterales. Universidad de Málaga, Málaga. Paniagua, A. y Tarancón, O. P. (1991): "Decadencia y recuperación de áreas centrales urbanas: el caso de Londres". Ciudad y Territorio, núm. 90, pp. 39-53. Sogaro, I. (1999): Conferencia Inaugural. I Congreso Europeo de Comercio y Ciudad (notas propias), Torremolinos (Málaga). Weber, M. (1987): La Ciudad. Ed. La Piqueta, Madrid. |
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