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LAS NORMAS DE AUDITORÍA DEL SECTOR PÚBLICOMª del Pilar Sáenz de Ormijana y Valdés. Auditora
Nacional. Directora de Área. Oficina Nacional de Auditoria. IGAE.
Ministerio de Hacienda.
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Introducción: evolución y aspectos generales de las Normas de Auditoría del Sector Público.
Por otra parte, el aumento en el volumen del gasto público y su complejidad han exigido una ampliación del ámbito y finalidad del control a objetivos adicionales a la legalidad (principios de buena gestión financiera), así como una adaptación de las técnicas de control. De esta forma, la auditoría se configura como la principal técnica para el control financiero. Las primeras Normas de Auditoría del Sector Público (N.A.S.P.)
se aprobaron por la Intervención General de la Administración
del Estado en 1983, con la finalidad de homogeneizar los trabajos de control
financiero y auditoría en el Sector Público y mejorar su
calidad. Se trataba de unas normas pioneras en nuestro país, no
sólo en el sector público sino incluso en el ámbito
del sector privado. Las Normas enumeran de los principios de la actuación económico financiera del Sector Público (legalidad, eficacia, eficiencia y economía), a partir de la cual clasifican los tipos de auditoría:
En ocasiones, las auditorías abarcan una combinación de
objetivos financieros, de cumplimiento y operativos, y esto es precisamente
lo que ocurre en el caso del control financiero, con el que se pretende
verificar simultáneamente aspectos de regularidad y de gestión
de la entidad controlada. En principio, las N.A.S.P. se aplican en el ámbito estatal, tanto
a auditorías y controles financieros realizados por la propia I.G.A.E.,
como a los contratados con Auditores o sociedades de auditoría. Esta extensión al ámbito local es no sólo posible, sino incluso conveniente. En este ámbito no existe un órgano con competencia para la regulación general del control financiero, sino que cada entidad dispone de cierta autonomía. Por ello, las N.A.S.P. pueden servir de orientación en las actuaciones de control financiero, como instrucciones para los funcionarios encargados de su ejecución. Asimismo, las propias N.A.S.P. establecen su validez y aplicación, al menos supletoriamente, en los grandes municipios, de acuerdo con las disposiciones que emitan sus órganos de gobierno, teniendo en cuenta que la mayoría de ellos han adoptado un sistema de control similar al del Estado. Enunciación de las Normas de Auditoría del Sector Público.Las N.A.S.P. se dividen en tres grupos de normas que se refieren al sujeto
auditor, la ejecución del trabajo y los informes de auditoría.
En este artículo se pretende efectuar únicamente una referencia
general a los aspectos más relevantes, en cuanto al contenido y
significado de cada norma. La Cualificación se refiere a la necesidad de que las auditorías
se realicen por personas que posean individualmente y en conjunto la cualificación
profesional necesaria para la ejecución de las tareas. En sentido colectivo, la cualificación se determina por el carácter de "órgano institucional" de las Intervenciones, así como, en las auditorías realizadas por un equipo, por la necesidad de que éste posea, en conjunto, la cualificación necesaria para llevar a cabo los trabajos correspondientes. La Independencia implica que, en su actuación profesional, el Auditor debe mantener una posición de independencia y objetividad y actuar con libertad al emitir su juicio profesional. Las Normas citan una serie de circunstancias o motivos que pueden hacer
perder al Auditor la imparcialidad (responsabilidades recientes de gestión
en el auditado, relaciones con la entidad, etc.). La Diligencia profesional no plantea problemas en su aplicación a cualquier ámbito. Se refiere a la necesidad de actuar con la debida diligencia profesional a lo largo de toda la vida de la auditoría, desde la planificación hasta la conclusión del informe, y consiste, básicamente, en la observancia de las normas técnicas de auditoría, salvo que el auditor juzgue que determinadas normas no son aplicables a una auditoría concreta, lo que deberá hacer constar y justificar en el informe. La delimitación de la Responsabilidad tampoco plantea especiales
problemas en el ámbito local. Implica que el Auditor es responsable
profesionalmente del contenido del informe y sus conclusiones, con el
límite del cumplimiento de las normas establecidas y el alcance
expresados en el informe. La Planificación es una fase fundamental en toda auditoría, ya que permite definir los objetivos, el alcance y la metodología. En la planificación deben considerarse los aspectos relativos a la actividad de la entidad, normativa, procedimientos, principios contables, estructura organizativa, etc. Una adecuada planificación debe comprender un Plan global (que incluirá, entre otras cuestiones, la el objetivo y alcance de la auditoría, así como una estimación de las áreas de riesgo), los programas de trabajo para cada área en que se divida la auditoría (con los procedimientos, controles y pruebas a realizar) y el calendario y presupuesto de la auditoría. Todos estos aspectos se incluirán en una Memoria de Planificación aprobada por el responsable de la auditoría antes del inicio del trabajo. La Evaluación del Control interno de la entidad auditada permite determinar su grado de confianza para planificar la auditoría, determinando el alcance y las pruebas a realizar. Este aspecto es de gran relevancia en entidades públicas sometidas a un presupuesto de carácter limitativo y a disposiciones legales, por lo que los controles deben prever y detectar posibles incumplimientos. Un sistema de control interno es el conjunto de medidas procedimientos
para salvaguardar y proteger sus activos y recursos, asegurar la fiabilidad
e integridad de la información y el cumplimiento de la normativa,
y garantizar la gestión eficiente y eficaz de los recursos y el
logro de objetivos. La Evidencia constituye una norma fundamental. En toda auditoría se deberá obtener evidencia suficiente (en cuanto al número de elementos de prueba), pertinente (relevante y razonable) y válida (sustentada en pruebas fiables) a fin de lograr una base de juicio razonable en la que apoyar el dictamen, comentarios, conclusiones y recomendaciones. La evidencia en una auditoría se obtiene mediante la aplicación de pruebas de cumplimiento, ya mencionadas anteriormente, y pruebas sustantivas, cuyo objeto es obtener evidencia relacionada con la integridad, exactitud y validez de la información auditada. La falta del suficiente nivel de evidencia sobre un hecho relevante obliga al Auditor a expresar las salvedades que correspondan o, en su caso, a denegar su opinión. La Norma sobre los Papeles de trabajo exige la formación de un archivo completo y detallado del trabajo efectuado y de las conclusiones alcanzadas, en el que se incluirán la totalidad de los documentos preparados o recibidos por los auditores. Los papeles de trabajo deben ser completos, exactos, claros, comprensibles, detallados, y relevantes, es decir, que sólo incluyan aquellos asuntos de importancia para el objetivo a alcanzar. Es conveniente, además, utilizar papeles normalizados, con una serie de requisitos mínimos y un adecuado sistema de referencias (códigos de identificación de los papeles de trabajo). La Supervisión implica, en las auditorías realizadas
por un equipo, una revisión de los trabajos de los distintos miembros
del mismo al objeto de determinar si se han ejecutado adecuadamente y
si permiten cubrir los objetivos inicialmente previstos al diseñar
el procedimiento. Este último apartado de las N.A.S.P. se refiere a la necesidad de que los informes se presenten de forma escrita, para comunicar los resultados de la auditoría a los usuarios de la misma y presentar un producto final, en los plazos de entrega establecidos y con el contenido mínimo que establecen las Normas (que variará dependiendo del tipo de auditoría que se haya realizado). Las Normas exigen, además, una adecuada calidad del informe,
es decir, el mismo debe favorecer una reacción positiva ante los
resultados y recomendaciones de la auditoría. La calidad exige: En relación con la forma, el lenguaje debe ser claro, sencillo
y conciso, poniendo el énfasis en las mejoras a introducir y reconociendo
las dificultades en las que se desenvolvían los gestores. |
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