Cuadernos • - 2004
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ECONOMÍA Y SOCIEDAD DE LA DIÓCESIS DE MÁLAGA BAJO EL OBISPADO DEL CARDENAL DE LA CUEVA (1648-1655)

José Manuel Troyano Chicharro. Profesor de Geografía e Historia del I.E.S. “Jacobo Orellana” de Alameda (Málaga).

Don Alonso de la Cueva-Benavides y Mendoza-Carrillo fue nombrado Obispo de Málaga el 27 de julio de 1648 1, al quedar esta sede vacante por la muerte de su titular Fray Antonio Enríquez de Porres (1634-1648) 2, pero no se desplazó inmediatamente a esta bella ciudad del Mediterráneo Occidental, pues tardaría tres años aún en fijar en ella su residencia, tras ser requerido insistentemente por el rey Felipe IV, quien lo había presentado 3 y por el Cabildo Catedralicio entre 1648 y 1651. El 4 de noviembre de 1648, don Feliciano de Valladares y la Cueva, Canónigo de la Iglesia Catedral de Málaga, presentó al Cabildo una Bula expedida por el Papa Inocencio X en Roma, a finales del mes de junio de ese mismo año, junto con unas Ejecutorias firmadas por el Rey y refrendadas por su secretario don Antonio de Alosayordale, dadas en Madrid a 25 de octubre de 1648, así como un Poder que le otorgó el Cardenal don Alonso de la Cueva-Benavides y Carrillo-Mendoza en Roma, el 3 de agosto, con el fin de pedir la posesión del Obispado 4. Dicha posesión le fue concedida en presencia de los Canónigos y los Racioneros del citado Cabildo Catedralicio: D. Felipe de Velasco y de la Cueva, Deán; don Francisco de Vileya, don Martín de Ugarte, don Diego Bermúdez de Castro y don Fernando de Arroyo, Canónigos; don Rodrigo de Eslava, don Rodrigo Pérez de Guzmán, Racioneros Enteros y don Bartolomé Marín y don Marcos de la Cueva, Medios Racioneros, que ese día estuvieron acompañados por las primeras autoridades de la ciudad, entre las que se encontraban el Marqués de Casares, Gobernador de Málaga; don Martín de Arrese y Girón; el Conde de Puertollano; el Marqués de Cropani; don Francisco de Torres; don Cristóbal de Zayas y don Sancho de Barnuevo, entre otras muchas personalidades de la vida malagueña 5. En esa misma fecha y en el mismo acto, don Martín Beltrán de Caicedo, Canónigo de la Colegiata de Antequera, exhibió un Título por el cual el dicho Cardenal de la Cueva y Obispo Prenestino, le nombraba Provisor, Gobernador y Vicario General de la ciudad de Málaga y de su Obispado 6. Tal nombramiento le fue aceptado el 4 de noviembre de 1648 y por consiguiente pasaría a desempeñar su cargo hasta el día de su muerte, la cual ocurrió el 20 de marzo de 1649 7. El 6 de noviembre de 1648, en ausencia del Obispo Titular, el Cabildo acordó asistir en pleno al entierro de don Fernando de Córdoba, Conde de Casapalma y primo hermano del cardenal de la Cueva, sin cobrar estipendio alguno a sus herederos, por causa del parentesco 8. Tras la muerte del Provisor y Vicario General de la Diócesis de Málaga, don Martín Beltrán de Caicedo, -a quien por acuerdo del cabildo catedralicio se le hizo el entierro y se le dio sepultura, como si fuese Capitular, en la Santa Iglesia Catedral 9-, se suscitaron dudas y recelos sobre quién debería de ocupar el citado cargo, a pesar de que don Martín "dexó nombrado en su lugar a D. Felipe Velasco, Deán de esa Catedral 10". Pero después de muchas consultas con abogados y canonistas, el Cabildo acordó, en sesión celebrada el 4 de abril de 1649, recibir al canónigo y caballero de la Orden de Alcántara don Feliciano de Valladares y de la Cueva, en virtud del Título y Nombramiento que éste tenía del señor cardenal de la Cueva 11 y ser persona de su máxima confianza al enviarle como su "Embajador" en la diócesis malagueña el 4 de noviembre de 1648. Don Feliciano ejerció ese empleo hasta que el cardenal de la Cueva fue informado de lo anteriormente ocurrido, quien tomó la decisión de enviar sus poderes al padre Diego López, Rector del Colegio de la Compañía de Jesús y luego Provincial, para que se nombrase nuevo Provisor, Gobernador y Vicario de la Iglesia Catedral de Málaga, cargo que recayó en el doctor don Francisco Faxardo de León, desde el 11 de julio de 1649 12. El día 10 de mayo de 1650 el Licenciado y Doctor don Francisco Faxardo de León dijo que el señor cardenal de la Cueva le había nombrado Provisor Gobernador y Vicario General de este Obispado. El Cabildo le pide que muestre el nombramiento correspondiente y don Francisco presentó todos los instrumentos legales que le dio don Alonso en Roma a 7 de marzo de ese mismo año, por lo que fue aceptado como tal 13.

Durante su ausencia de la Diócesis se produjo una lamentable peste en Málaga, la cual duró dos años -1648 y 1649- y por ese motivo su gobernador, don Feliciano Valladares y de la Cueva se empeñó con el mayor esfuerzo en dar las oportunas providencias para sofocar esta calamidad junto con el Corregidor de la ciudad don Martín Arrese, aunque en un principio no tuvieron tanto éxito en cuanto a la mejor ubicación de los enfermos, los cuales pasarían de las calles de la Victoria 14 y del Carril al Molino de la Pólvora 15. Durante la epidemia ejerció el cargo de Diputado por la Ciudad para el cuidado de los Hospitales el regidor don Francisco de Leyva y Noriega, capitán de infantería, quien hizo tan notable labor que la ciudad de Málaga agradecida acordó, en su sesión de 10 de noviembre de 1649, regalarle una rica fuente de plata con el escudo de la ciudad y orlada con la siguiente inscripción "La ciudad de Málaga y Regimiento de ella dio esta joya al Capitán don Francisco de Leyva y Noriega, su Regidor, en reconocimiento de lo mucho que obró como Diputado en los Hospitales del Contagio. Año de 1649 16". También en este año y en el corral llamado de La Palma, en el barrio de la Santísima Trinidad, se erigió una Capilla bajo la advocación de San Pablo Apóstol, regentada por un Teniente de Cura y bajo la jurisdicción de la Parroquia de los Mártires, donde "estuviese reservado el Santísimo Sacramento y el de la Extremaución para administrarlos a los moribundos, que estuviesen prontos, por estar distantes de la Parroquia 17". Por fin la epidemia de peste comenzó a remitir al descubrirse el lunes 31 de mayo de 1649 la imagen de un Santísimo Cristo, a quien se le dio el título de la Salud 18. El Cardenal, sabedor de tanta desgracia, envió desde Roma un importante socorro que fue distribuido en limosnas mediante la acción del canónigo don Andrés de Villamayor 19. Apenas acabada la terrible peste, un temporal de agua y viento azotó la ciudad de Málaga entre el 9 y el 31 de octubre de 1649, motivo por el cual el día 19 de octubre "acordó el Cabildo Eclesiástico, con anuencia de su Gobernador -don Francisco Faxardo de León-, se hiciese perpetuamente en las Consultas del Oficio Semidoble, conmemoración de nuestro Patrono Santiago el Mayor 20".

Durante su estancia fuera de la diócesis se construyó en 1649 la Iglesia de San Pablo 21, la cual se abrió al culto en 1654 y cuya esbelta Torre descuella sobre el abigarrado barrio de La Trinidad. Tal construcción vino a llenar una necesidad de culto en la zona al tiempo que se descongestionaba la Parroquia de los Santos Mártires. Igualmente en 1650 fue informado de los continuos ataques que los moros infringían a los vecinos del Presidio del Peñón, motivo éste por el que don Alonso les envió un Relicario con la reliquia de San Fortunato, poderoso abogado y defensor de los cristianos frente a los Musulmanes, con el fin de que la depositasen en su Iglesia y celebrasen con la mayor solemnidad posible una Fiesta el día 9 de enero, pues este Santo había protegido a los vecinos de Caller, cuando los moros intentaron entrar en la iglesia de la Isla de Cerdeña 22.

El 21 de mayo de 1651 se inauguró -tras dar el visto bueno a la fundación- la capilla del Convento de las religiosas Dominicas del Ángel 23, sito a la entrada de la calle de la Gloria en el barrio de los Mártires, con una misa cantada a cargo de Fray Francisco de Quesada, Prior del Convento y predicó el Evangelio el Maestro Fray Blás del Día, según testimonio de don Matías de Mesa, escribano público de la ciudad 24. Pero don Alonso, a pesar de su nombramiento como Obispo de Málaga y la insistencia con la que solicita su presencia en España el propio rey, permaneció en Roma tres años más.

Don Alonso, miembro de la nobleza como primogénito de los Señores de la villa de Bedmar (Jaén) basó en ello su erección al Cardenalato el 5/IX/1622, a la edad de 48 años 25 sin poseer ningún grado académico -según se desprende de las declaraciones de los testigos que intervinieron en el proceso informativo- aunque si gozaba del favor de la Corte y por ello la Corona entre esa fecha y el 27/VII/1648 le premió los servicios prestados con nuevos cargos eclesiásticos: Obispo de Palestrina (Italia) en 1644 26, etc. y el traslado, por último, a una diócesis más rica, la malagueña 27, a la edad de 74 años y como miembro proveniente de la burocracia eclesiástica de Roma y con el título de Cardenal, cuando en España, en esa época, una persona de 55 años estaba considerada como "vieja" 28, lo que denota el talante y la madurez vital que siempre acompañó a nuestro personaje hasta su muerte el 11/VII/1655, a la edad de 81 años, superando la vida media de los Obispos españoles entre 1650 y 1699 que se cifra en 67 años, 11 meses y 15 días y de la propia diócesis de Málaga que se cifra en 68 años, 11 meses y 7 días y formando parte de ese mínimo 2,08% de obispos que detentaron el cargo entre los 80 y los 89 años de edad 29 y haber dirigido la diócesis durante 6 años, 11 meses y 15 días.

Cuando don Alonso de la Cueva llegó a su diócesis hubo de hacer frente al coste de su viaje desde Roma hasta Málaga cargado con sus objetos y enseres personales. Previamente había tenido que hacer frente al pago de las Bulas del Obispado, por su nombramiento, por un importe de 140.800 reales de vellón 30. Una vez aquí, el hecho de la consagración como tal Obispo suponía también cargar con los gastos que se originaron con los preparativos para su entrada en la ciudad y su posterior toma de posesión solemne en la Catedral, la cual se había de engalanar para tan señalada ocasión, para posteriormente pasar al Palacio Episcopal para cumplimentar al Cabildo Catedralicio y a los máximos representantes de las jerarquías de la nobleza, del ejército y de la administración estantes en la ciudad, sin olvidarnos de las propinas y limosnas que con tal motivo se daban a los pobres de la diócesis. En este apartado don Alonso siempre estuvo catalogado como un Obispo dadivoso mientras regentó su diócesis de Málaga, dado que sus rentas como Obispo [1648-1655] así se lo permitían, alcanzando una renta media anual de 550.684 reales, en base a estas cuantías:

AÑOS
DIEZMOS
RENTA VARIA
TOTAL
1648-1650 1.429.340 Rs. 35.904 Rs. 1.465.244 Rs.
1651-1655 2.880.385 Rs. 59.840 Rs. 2.940.225 Rs.
1648-1655 4.309.725 Rs. 95.744 Rs. 4.405.469 Rs.

En el Archivo de Protocolos de Málaga y dentro de la Escribanía de don Juan Conde, nos encontramos un curioso documento por el que don Alonso de Ceballos Salcedo, residente en Santander, da un poder a don Simón González de Obesso, residente en Málaga, para que en su nombre "pida, reciba y cobre del Eminentísimo Sr. Cardenal de la Cueva, Obispo de dicha ciudad de Málaga y su Obispado y de sus Mayordomos ... los 300 ducados que tengo de renta y pensión cada un año en el dicho Obispado de Málaga y sus rentas y con lo que cobrare acuda al señor licenciado don Diego de Ceballos y de la Vega, su padre y señor, caballero de la Orden de Calatrava y del Consejo de Su Majestad", junto a otros muchos, al ser don Alonso de la Cueva el que ha de ordenar los pagos de las rentas eclesiásticas existentes en su Obispado 31.

El acto solemne de la entrada de don Alonso en Málaga, se realizó el 4 de noviembre de 1651, dado el alto grado de interés manifestado por el rey en su carta de 12 de febrero y acuerdos del Cabildo de fecha 7 de mayo, de ese mismo año 32. El 30 de noviembre fue recibido con todos los honores en la Catedral, “donde hincado de rodillas prestó juramento" y luego desde su sitial, situado al pie de la peana del Altar Mayor, recibió la obediencia de todos los prebendados de la Catedral, a los que siguieron los de las demás iglesias de la ciudad 33. El día 2 de diciembre presidió su primer cabildo, donde entre otras cosas pide la colaboración de todos con el fin de desempeñar lo mejor posible su misión pastoral 34 y a fe que lo cumplió, pues hasta el día de su fallecimiento (11 de julio de 1655) vivió en Málaga ejerciendo la caridad cristiana, trabajando para que Antequera no se escindiera de la Diócesis malagueña, aunque dotándola de Seminario y Colegial en 1652 y hermoseando su Iglesia Catedral, sin olvidarse del mantenimiento de las Capillas-Enterramiento que su familia poseía en Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda -en la que en 1653 se realizan obras de embellecimiento y mejora 35- y en la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor de Bedmar(Jaén), pues no olvidemos que ya había hecho Testamento antes de salir de Roma [28/IV/1651], donde deja dicho que se deposite, tras su muerte, su cuerpo en la Catedral de Málaga, hasta que el Marqués de Bedmar, su hermano y heredero quisiese disponer su traslado a una de esas Capillas Mayores citadas, donde yacían sus antepasados. Hoy, su cuerpo reposa aún en la Capilla del Santísimo Cristo del Amparo de dicha Catedral malagueña, sin escudo ni epitafio alguno 36, quizá a la espera de su traslado a uno de esos lugares por orden de don Gaspar de la Cueva.

Tanto se ansiaba la venida de don Alonso a Málaga que también el rey Felipe IV -presionado por las continuas denuncias que sobre todo tipo de desordenes se estaban produciendo en el citado Obispado, como las que le refiere el capellán don Pedro Solano en su carta de 1 de febrero de 1650, sobre la presencia de una persona que se hacía pasar por Obispo sin serlo, pero que ordenó a más de tres mil personas "sin distinción si eran a propósito" 37 le escribió varias cartas muy expresivas con la finalidad de que preparase el viaje de regreso a España y de esa manera poder ocupar de hecho la sede episcopal de Málaga. En una de ellas, concretamente la que el Rey le escribió el día 12 de febrero de 1651, cuya copia existe -literalmente transcrita- en el Acta Capitular del día 28 de ese mismo mes y año 38, donde le dice a don Alonso, entre otras cosas lo que sigue "Cuan grave y grande es la necesidad que tiene la diócesi de él, 39. El Cabildo también le presionó y por ello el 7 de mayo de 1651, se leyó, en la sesión que celebró el citado Órgano Colegiado, una carta de don Andrés de Villamayor, canónigo de la citada Iglesia Malacitana en la que se dice que el Señor Cardenal de la Cueva "vendrá a residir en esta Iglesia", acordándose se le despachen "Cartas más eficaces para que en efecto venga 40". Todas estas misivas y buenos deseos manifestados, tanto por el rey como por el cabildo y pueblo de Málaga, hizo que don Alonso "desocupado de sus negocios de la Corte de Roma" 41 acelerase su viaje de regreso a España y así poder tomar posesión de la diócesis malacitana, una diócesis que atravesaba momentos difíciles, debido a que en el año de 1651 hubo tantas lluvias que las cosechas se perdieron, por lo que en 1652, se produjo un alza de precios sin precedentes en la ciudad pues una fanega de trigo llegó a costar 160 reales y una arroba de harina, 60 reales 42, al tiempo que mientras estuvo vacante la Diócesis (1648-1651), ésta tuvo que abonar a Roma el importe del sueldo de los obispos ausentes, ya que era Su Santidad quien gozaba de dichas rentas -en concepto de Bulas Episcopales 43-, las cuales se han podido calcular en 185.686 ducados, una cantidad importante para la época, dado que don Alonso residía de ordinario en Roma por orden de Felipe IV. Por fin oyó las súplicas que le llegaban desde España y desde Málaga en particular, como se ha señalado anteriormente, y preparó su viaje a España en las galeras de Cerdeña y Génova que se dirigían a Vinaroz. El 3 de agosto el Cardenal de la Cueva ya está en España 44 y por ello cuando el Cabildo malagueño se enteró de su pronta llegada, en concreto en la sesión del Cabildo catedralicio de 30 de octubre de ese año y de acuerdo con la carta que envió el párroco de San Juan de los Reyes de Granada -antiguo Guardián del Convento de San Francisco de la ciudad de Málaga- al Deán, supieron que don Alonso de la Cueva procedente de Baza ya se encontraba en Granada. Sabedores de la noticia encomendaron a los señores canónigos don Feliciano de Valladares y de la Cueva y a don Francisco Valdés, arcediano de Antequera, para que partiesen el día 31 a su encuentro e intentasen averiguar como quería el señor cardenal de la Cueva que se le recibiese a su llegada a Málaga 45. El encuentro de ambos legatarios con don Alonso se produjo el día 2 de noviembre, día en que se produjo la entrada oficial del nuevo Obispo en la Diócesis, en concreto tras su llegada a Archidona, ciudad esta que le recibió con grandes agasajos y siguiendo desde allí hasta Antequera, donde en el Casa de la Compañía de Jesús, le hicieron -los Canónigos ya citados- entrega de la legacía en leal forma, al tiempo que se le ofrecieron para venir sirviéndole, cosa que don Alonso no les permitió. Antes de partir, por el camino de Cártama -ya un magnifico espacio cultivado de viñedos en la riquísima vega de la Cuenca del Guadalhorce-, don Alonso le comunicó a don Francisco Valdés y a don Feliciano de Valladares y de la Cueva 46, que dijesen al Cabildo que entraría en Málaga el sábado día 4 a las diez de la noche en litera y que se iría directamente al Palacio Episcopal 47, dado lo avanzado de su edad -77 años- y el cansancio acumulado en tan largo viaje 48. Sabedores en Málaga de la noticia se reunió el Cabildo el día 3 de noviembre de 1651 y en él se acordó "que la noche del día que entrare en esta ciudad el Sr. Cardenal de la Cueva se toquen las campanas y chirimías y pongan luminarias en la Iglesia y, que si su Eminencia entrare de noche, cuando el Cabildo ordenare, le den la bienvenida los señores don Gregorio de Paz, Tesorero; don Diego Bermúdez de Castro, don Andrés de Villamayor y don José Pérez, Canónigos 49". El citado día 4 concurrieron en el Palacio Episcopal todos los Delegados, con el fin de darle la bienvenida, sin protocolo alguno, tal y como lo pidió el cardenal a los delegados que le recibieron en Archidona. Iniciándose así un obispado que se caracterizó por "la gravedad, la autoridad, la prudencia y sobre todo la caridad con los pobres" 50.


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1 "Alphonsus de la Cueva, ep. Praenesti. S.R.E. card. 27 Iul. 1648 praesentatur a rege catholico cum decreto vacat dignitates, abbatiae, canonicatus et beneficium quaequnque praeter ecclesiam Praenestin et alia compatibilia reservatio pensio 15.200 ducatorum, computatis antiquis, pro personis nominandis, non excedant tertiam partem fructuum cum decreto quod ad praescriptum Concilii Tridentinis montem pietatis erigat, obito 10 aug. 1655".[Cfr. ARCHIVO SECRETO VATICANO(A.S.V.).: Acta Camerarii Sacri Collegii S.R.E. Cardinalium (AC), 19, folio 128]. (volver)

2 Fraile franciscano que, aunque había rechazado la sede episcopal de Zaragoza, fue obligado por el rey Felipe IV a admitir la de Málaga en 1634, pero muy pronto tuvo que abandonar la diócesis al ser nombrado, en 1638, Virrey y Capitán General del reino de Aragón. En ese cargo permaneció hasta 1641, fecha en que volvió de nuevo a su Obispado, para volver de nuevo a su cargo político-militar en 1645, donde estuvo hasta su muerte, ocurrida en la ciudad de Zaragoza en febrero de 1648. Sus obras en la Catedral se redujeron a costear parte de la sillería del Coro, testero, silla episcopal, gradas de mármol del Altar Mayor, etc.[Cfr. CAMACHO MARTÍNEZ, Rosario, Málaga Barroca. Málaga, 1981. Pp. 50; 72 y 75]. (volver)

3 El Concilio de Trento, en su sesión número 22 del día 17/IX/1562 decidió que todos los Obispos debían de acreditar, con anterioridad a su nombramiento, ciertos conocimientos en Teología y Cánones. El Papa Clemente VIII (1592-1605) instituyó en el año 1602, siguiendo los dictados enunciados en dicho concilio y basándose en el proyecto de su antecesor Gregorio XIV en su constitución Onus apostolocae servitutis(15/5/1591), la Congregatio Examinis Episcoporum, organismo que poseía la autoridad suficiente para examinar y declarar aptos a los candidatos a Obispos, ya fueran por designación papal o por presentación real[Nota del Autor]. (volver)

4 ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE MÁLAGA(A.C.M.).: Libro de Actas Capitulares, nº. 24, folios 115r-116r y en LLORDÉN SIMÓN, A. Historia de Málaga: Anales del cabildo Eclesiástico Malagueño. Granada, 1988. P. 129. (volver)

5 A.C.M.: Libro de Actas Capitulares, nº. 24, folio 115r. (volver)

6 A.C.M.: Ibídem, nº. 24, folios 157r-158r. GARCÍA DE LA LEÑA, Cecilio [Pseudónimo de Cristóbal MEDINA CONDE], Conversaciones Históricas Malagueñas. 4 vols. Málaga, 1792. Volumen IV, p. 138. (volver)

7 LLORDÉN SIMÓN, A., op. cit., p. 127. (volver)

8 LLORDÉN SIMÓN, A., op. cit., Documento nº. 179, p. 129 y A.C.M.: Ibídem, nº. 24, folio 159r. (volver)

9 A.C.M.: Ibídem, nº. 25, folios 28r-29r. (volver)

10 GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., volumen IV, p. 138. (volver)

11 LLORDÉN SIMÓN, A., op. cit., p. 127. Documento nº. 181, p. 129 y A.C.M.: Ibídem, nº. 25, folio 38r. (volver)

12 GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., volumen IV, p. 139. (volver)

13 A.C.M.: Libro de Actas Capitulares nº 25, folio 176v. BARBÁN DE CASTRO, Francisco, Cronología Episcopal o Sucesión Pontificia de los Señores Obispos de Málaga. Málaga, 1776. Folios 101r-102v. LLORDÉN SIMÓN, A., op. cit., p. 127, documento nº 183, p. 129. (volver)

14 "Estubo el daño, digo el yerro, en haber señalado por Hospital de Apestados, toda la calle de la Victoria con lo que impidieron a los sanos, el cristiano recurso a su Patrona; porque nadie se atrevía a acercarse a aquel Barrio; y como esta calle mira casi al oriente de este pueblo, el aire Levante que se mezclaba casi de contínuo con los vapores de los enfermos esparcía el veneno por toda la ciudad".[Cfr. BARBÁN DE CASTRO, F., op. cit., folio 104r]. (volver)

15 Dispusieron para Hospital toda la calle de la Victoria, y en la del Carril se puso la Capilla para los Sacramentos con título de San Félix de Cantalicio, pero en eso padecieron mucho yerro, porque como estas calles miran casi al Oriente, el aire levante, como es tan dañoso en esta Ciudad, mezclado con los vapores de los enfermos, los derramaba por todos ellos, causando general daño en los humores de los anos, y así morían muchísimos. Conocido este daño y su causa por los Facultativos, fueron del dictamen se mudase el Hospital a sitio más libre de estas impresiones, por lo que se escogió el Molino de la Pólvora, casi un cuarto de legua al norte de esta Ciudad en el que cabían seis mil enfermos, con título de San Antonio de Pádua. [Cfr. GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., volumen IV, p. 140, quien basa sus noticias en las Relaciones que hicieron el Doctor don Rodrígo Enriquez, Médico de la Junta de Sanidad, la que con el título de Anacardina Espiritual, escribió Juan Serrano de Vargas y Ureña, natural de Salamanca y dedicó en 1650 al Licenciado don Domingo Martínez, Cura Párroco de la Iglesia de Santiago y la que se conserva en el Archivo de los PP. Capuchinos, hecha por Fray Juan de Antequera, con nombre supuesto y escrita en 1649]. (volver)

16 GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., vol. IV, p. 142. (volver)

17 GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., vol. IV, p. 141. (volver)

18 Durante el traslado de los bienes de doña Ana de Medegal, viuda de don Juan de Torres, el día 31 de mayo de 1649, a una casa junto a la Alcazaba, en la carreta de Pedro de Anoria que atravesaba las calles de la Placeta del Cister y Especería, camino de su destino, cuando a la altura de las Casas del Cabildo Municipal se oyó la voz de un niño que decía: "Mirad de que suerte llevan a un Santo Cristo en aquella Carreta. Al punto salió Francisco Solano Alcázar, Secretario del Santo Oficio y Escribano Público del Número de la ciudad de Málaga, quien mandó descargar la carreta y de ella sacaron al Santísimo Cristo a hombros y lo entraron por las puertas referidas y pasando a la Audiencia le pusieron sobre un bufete con algunas luces, derramando lágrimas, devotos tiernos". Mientras esto ocurría el Cielo comenzó a despejarse, pues casi siete meses había estado oculto por unas espesas y melancólicas nubes, que no dejaban ver el Sol, ni las Estrellas de noche, al tiempo que la población se hallaba atosigada por la terrible peste. "Con tan visible beneficio todo el pueblo comenzó a atribuirle la mejoría y la salud, por lo que le dieron el título de Santísimo Cristo de la Salud". Se trata de una escultura, "de estatura de un hombre más que ordinaria, cuerpo grueso lastimoso, algo desmayado, acardenalado de azotes, las manos atadas atrás a una media columna, rostro hermoso y contemplativo, mirando a lo lejos, con una cabellera de pelo natural hasta la cintura, y que aunque representa pasión, mirado con atención su semblante causa sino consuelo y alegría", obra del italiano Joseph Michel, según D. Diego DE RIVAS PACHECO en su Ceremonial de la Ciudad de Málaga, folio 275 y a quien el Cabildo Malagueño, en su sesión del 1 de junio de 1649, le dedicó una Memoria y Voto que es del tenor que sigue: "El Cabildo y Regimiento de esta ciudad acordó se coloque dicha Imagen en la Capilla principal de su Ayuntamiento, y votó hacerle una fiesta y procesión todos los años en el día 31 de Mayo en memoria del que entró a dar la SALUD a dicha Ciudad, asistiendo en forma, y con toda la solemnidad a la dicha Fiesta, convidando para ella a los Señores Deán y Cabildo, y a las Religiones, y que se le haga un Novenario con toda la Música".[Cfr. GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., vol. IV, pp. 142-148]. (volver)

19 MONDÉJAR CUMPIÁN, Francisco, Obispos de la Iglesia de Málaga. Obra Social de Cajasur. Córdoba, 1998. Pp. 245-246. (volver)

20 GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., vol. IV, p. 148. (volver)

21 Se constituyó en Parroquia en 1833 y fue derribada en 1873, en cuyo solar se construyó la actual.[Nota del Autor]. (volver)

22 GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., vol. IV, p. 148. (volver)

23 La fundadora de este Convento fue Sor Hyomar de Herrera, Beata de la Orden Tercera de Santo Domingo. Este Convento se trasladó posteriormente a la calle Granada.[Cfr. BARBÁN DE CASTRO, F., op. cit., folio 103r]. (volver)

24 GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., vol. IV, pp. 149-151. DOMINGUEZ ORTIZ, A., La sociedad española en el siglo XVII. Granada, 1992. P. 74, nota 10. (volver)

25 Hierarchia Cathólica Medii et Recentioris Aevi, IV(1592-1667), 17. Monasterii, 1935. (volver)

26 A.S.V.: Acta Camareril…(AC), 19, fol. 128r. (volver)

27 La población de la diócesis de Málaga experimentó un fuerte incremento entre 1587 y 1768 (Censo de Aranda) pues pasó de 76.360 almas a 244.822.[Cfr. AGS.: Patronato eclesiástico. Legajo 135 (Málaga)]. El período que detentó don Alonso de la Cueva el obispado malagueño coincidió con la coyuntura más depresiva del S. XVII(1648-1657) con respecto a los ingresos producidos por el diezmo de granos, del cual el obispo se beneficiaba del 25% del total de los diezmos, tanto en los pueblos de cristianos viejos, como en los que fueron de moriscos. He aquí los datos de ese período comparados con los períodos MEJORES que coincidieron con el final del siglo XVI y el último tercio del siglo XVII:

AÑOS TRIGO CEBADA FANEGAS/Media ÍNDICE=100
1596-1600 11.934 4.541 16.475 104,67
1648-1652 7.761 3.728 11.489 72,99
1653-1657 8.398 4.516 12.914 82,05
1687-1691 12.407 4.505 16.912 107,45

[Cfr.: BENITEZ SÁNCHEZ-BLANCO, R., "Las rentas eclesiásticas del Obispado de Málaga a mediados del siglo XVII", en Actas I Congreso de Historia de Andalucía. Andalucía Moderna (Ss. XVI-XVIII). Vol. Iº. Córdoba, 1978. Pp. 122-123; BARRIO GOZALO, M.,"Perfil socioeconómico de una elite de poder: los Obispos de Andalucía, (1600-1840)", Anthológica Annua, nº. 34. Madrid, 1987. P. 118(Cuadro nº. 37)]. Mientras que el importe de la renta media anual bruta de los Obispos malagueños en el período comprendido entre 1650 y 1674 fue de 523.348 reales de vellón y de 558.358 reales de vellón según los datos de la Secretaría del Real Patronato y la documentación que obra en el Vaticano, respectivamente. [Cfr. BARRIO GOZALO, M., op. cit., pp. 132 (Cuadro nº. 40) y 141], lo cual nos permite terminar esta nota con la convicción de que esta diócesis perteneció al grupo denominado como grandes mitras o mitras ricas, a pesar de las cargas y gastos fijos que para el período citado suponían una cantidad media anual de 45.025 reales de vellón y el importe medio anual de las pensiones cargadas en dicho período a la diócesis malagueña ascendía a 143.280 reales de vellón, aproximadamente una tercera parte del total de las rentas de esta diócesis.[Cfr. BARRIO GOZALO, M., op. cit., p. 147(Cuadro nº. 47) y 163(Cuadro nº. 49)]. (volver)

28 Don Miguel de Cervantes en su obra: Entremés del rufian viudo Trampagos, consideraba vieja a una persona de 56 años.[Cfr. Obras completas. Edt. Aguilar. Madrid, 1970. P. 27). (volver)

29 ASV.: AC, 19, fol. 128r; BARRIO GOZALO, Maximiliano, op. cit., pp. 29-36 y nota 62 (p. 34). (volver)

30 BARRIO GOZALO, M., op. cit., nota 217 (p. 82). (volver)

31 ARCHIVO DE PROTOCOLOS DE MÁLAGA (A.P.M.).: Escribanía de Juan Conde. Legajo 1.692, folios 412-437 y Legajo 1.693, folios 694-733. (volver)

32 A.C.M.: Libro de Actas Capitulares nº 26, folio 19r; LLORDEN SIMÓN, A., op. cit., documento nº 184, pp. 130-131. (volver)

33 A.C.M.: Ibídem, nº 26, folios 69v-71r; GUILLÉN ROBLES, F., Historia de Málaga y su Provincia. Málaga, 1985. P. 542. (volver)

34 A.C.M.: Ibídem, nº 26, folios 72r-73r. (volver)

35 ALMAGRO GARCÍA, A., Santa María de los Reales Alcázares de Úbeda. Úbeda (Jaén), 1989. P. 58 [nota 30]. (volver)

36 FERNÁNDEZ DE BETHANCOURT, F., Historia Genealógica y Heráldica de la Monarquia Española. Casa Real y Grandes de España. Madrid, 1897-1920. Tomo X, p. 80. Según la información que da don Francisco Mondéjar Cumpián, su cuerpo fue trasladado a su definitivo enterramiento, que su juicio, se halla en "el presbiterio de la Iglesia del Monasterio de Santa Clara" de la histórica villa segoviana de Cuéllar, lugar íntimamente ligado a la Casa Ducal de Alburquerque, familiares muy próximos a la Casa Marquesal de Bedmar. [Cfr. Obispos de la Iglesia de Málaga. Córdoba, 1998. P. 247]. (volver)

37 "Señor: Miserable estado tiene lo eclesiástico en este obispado de Málaga, que para su remedio necesita de la atención de V. M., tal es su ruina; por las entrañas de Dios, se haga informe de personas cristianas para saver esta verdad; sólo diré lo que en días pasados que uno que dijo hera obispo sin serlo ordenó de órdenes sagradas más de tres mil personas, sin distinción si eran a propósito; contraviniendo a una carta exortatoria de V. M. en que encarga a los prelados atiendan a las calidades de los que se an de ordenar, que sean conforme a los sagrados cánones, llevaron los derechos exorvitantes, después se supo que no era obispo el que hacía las órdenes, con que andan los ordenados con muchos escrúpulos; oy ha venido uno a ser gobernador y el que lo es actualmente no lo consiente, sobre que le tiene descomulgado; todo es escándalo y mal ejemplo, y quien gobierna oy las almas es la cudicia sin límites, de donde an nazido gravísimos inconvenientes, que a V. M. toca el saverlos y remediarlos, por amor de Dios no se desprecie esta carta, que no hay quien hable ni se atreva a ello. Guarde Dios a V.M. para que reforme tantas cosas como pasan. Málaga primero de febrero de 1650 años. El Licenciado Pedro Solano, capellán de V. M."(No hay decreto no consulta).[Cfr. A.H.N.: Consejos. Legajo 7.161, 2ª parte, nº. 4 y DOMINGUEZ ORTIZ, A., La sociedad española en el S. XVII. (II). Granada, 1992. Apendice nº. IX, pp. 237-238]. (volver)

38 A.C.M.: Ibídem, nº. 26, folio 16r. (volver)

39 Dicha Carta fue leída en la Sesión que celebró el cabildo catedralicio el día 28 de febrero de 1651.[Cfr. LLORDÉN SIMÓN, A., op. cit., p. 127 y documento nº. 184, pp. 130-131]. (volver)

40 A.C.M.: Ibídem, nº. 26, folio 19r. (volver)

41 GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., vol. IV, p. 139. (volver)

42 GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., vol. IV, p. 151. (volver)

43 DOMINGUEZ ORTIZ, A., Estudios de Historia Económica y Social de España. Granada, 1987. P. 212(nota 2). (volver)

44 REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA(R.A.H.).: Carta de [Fray Pedro de Urbina], arzobispo de Valencia a Luis Méndez de Haro, en la que le comunica la llegada a Vinaroz de refuerzos de tropas, en las galeras de Cerdeña y Génova, con el Cardenal de la Cueva. Noticias y movimientos de tropas y otros asuntos. Valencia, 3 de agosto de 1651. A-97, 15.275, folio 222. (volver)

45 A.C.M.: Libro de Actas Capitulares nº 26. Legajo 1.033, folio 64r. (volver)

46 Poco tiempo después llegó a ser Arcediano de Antequera y reconocido por el Obispo don Alonso de la Cueva como familiar suyo, según constancia hallada en la sesión del Cabildo Catedralicio de fecha 27 de marzo de 1652. [Cfr. A.C.M.: Ibídem, nº 26, folios 93v-94r]. (volver)

47 Este Palacio fue el mandado construir por el Obispo Fray Bernardo Manrique en 1541, pues el primitivo era insuficiente y muy difícil su ampliación, aunque responde a la misma disposición de patio central y ambiente de marcado mudejarismo, con dos torres unidas por una galería de arcos escarzanos que hoy es lo único que se conserva de su estructura primitiva, la cual fue mandada edificar por el Obispo don Diego Ramírez Villaescusa de Haro.[Cfr. CAMACHO MARTÍNEZ, R., op. cit., p. 273]. (volver)

48 LLORDÉN SIMÓN, A., op. cit., documento nº. 187, p. 131 y A.C.M.: Ibídem, nº. 26, folio 65r. (volver)

49 A.C.M.: Ibídem, nº. 26, folio 64v. (volver)

50 GARCÍA DE LA LEÑA, C., op. cit., vol. IV, p. 139. (volver)


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