Cuadernos • - 2004
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PATRIMONIO INDUSTRIAL EN PELIGRO: EL SILO DE CEREALES DEL PUERTO DE MÁLAGA (II)

Francisco José Rodríguez Marín. Profesor titular de Historia del Arte. UMA.

6. Puesta en funcionamiento y reformas posteriores.

En octubre de 1953 ya se hallaba en funcionamiento el silo 11, aunque la inauguración oficial -como recoge una placa existente sobre el cuadro de control-, tuvo lugar el 15 de marzo de 1956, fecha que se aprovechó para dar al silo el nombre de Carlos Reim, en reconocimiento al ministro de Agricultura malagueño que impulsó su construcción.

En 1959, en una de las publicaciones de tono laudatorio que se prodigaban durante el franquismo, se destacaba las cualidades del silo de Málaga, hasta entonces el único construido de los tres silos portuarios proyectados por el S.N.T. Del mismo se resaltaba su capacidad (1.450 vagones) y que había sido construido especialmente para la exportación e importación de granos 12.

En 1961 se documenta un dato interesante: el ingeniero agrónomo José Mª. de Soroa y Plana, jefe de la Red Nacional de Silos, e Ignacio Fiter Clavé, redactaron un proyecto de reforma de las fachadas del silo, que preveía la sustitución del chapado de piedra, afectado por la humedad, por otro de piedra artificial de Colmenar, realizada con molde perdido de escayola. La obra, considerada como de reparación, no fue ejecutada, pues el aspecto actual del silo es de la textura del cemento pintada, pero resulta interesante que el primer revestimiento -observable en fotografías de los primeros años-, aunque finalmente no funcionase, se adoptó en atención a la cercanía del entorno monumental de la ciudad, algo que en un momento de desarrollo inicial del turismo debía juzgarse importante 13. Lo que sí puede datar de estas fechas es el pavimento de terrazo continuo en el interior, que se encuentra en inmejorables condiciones de conservación.

Una reforma posterior, que sí fue ejecutada, fue la instalación de una galería para instalaciones mecánicas, cuya construcción fue solicitada por el SNT en julio de 1962 y otorgada la concesión por O.M. de 19 de junio de 1963. El proyecto fue redactado por los ingenieros José del Real Crespo, José Antonio López Jamar y José Mª. de Soroa y Plana 14.

Las primeras fotografías del silo nos muestran cuatro aspiradores neumáticos que, a modo de potentes grúas, pendían de unas plataformas metálicas situadas a un tercio de altura en su fachada principal. Los buques de gran calado que se acercaban a cargar o descargar se aproximaban de popa, pues las estribaciones rocosas del cerro de Gibralfaro, que se adentran en el mar, impedía por entonces colocarse de estribor o babor para facilitar la maniobra. Los intentos por dragar el muelle acabaron por resentir el mismo, que cedió, y quizás por ello se desistió de la aspiración del grano y se desmontaron los cuatro brazos, condenando al silo a unas operaciones de carga y descarga más lentas. Es probable que en relación con este intento fallido de dragado se encuentre las operaciones de reconstrucción y ampliación del muelle nº. 2, justo delante del silo, que tuvieron lugar en julio de 1963 15.

La conclusión del periodo de racionamiento en 1953, el mismo año de puesta en funcionamiento del silo de Málaga, podría dar lugar a pensar que los silos perdieron utilidad, pero lo cierto es que durante mucho tiempo continuaron siendo un pilar fundamental de la política agraria del gobierno. El Servicio Nacional de Cereales (sustituto del SNT) editaba periódicamente unas publicaciones con estadísticas, informaciones y novedades sobre la red de silos. En la correspondiente a 1970 se contabilizaban en el territorio nacional un total de 543 silos pertenecientes a 16 tipos distintos, a los que había que sumar los almacenes-graneros (261) y los secaderos de grano (15). En concreto, en la provincia de Málaga existían 6 silos, 2 graneros, y otros 2 silos se hallaban en construcción 16. Al del puerto de la capital se le reconocía una capacidad de 14.000 Tm.

Prueba de la utilidad del inmueble es que durante los años setenta se sucedieron los proyectos para mejorar de su funcionalidad, aunque en algunos casos no se llevasen a cabo. En 1971 se redactó un nuevo proyecto para dotarlo de instalaciones mecánicas de descarga a granel de ferrocarriles, y otro para la instalación de un pórtico neumático con dos torres de aspiración para la carga y descarga de buques. En 1973 se instaló una báscula puente para ferrocarril 17.

7. El silo de Málaga: el reconocimiento de unos valores.

Entre las características del silo de Málaga, en las que se fundamenta su interés, se encuentran sus valores arquitectónicos. Es un edificio muy bien construido y que se encuentra en un excelente estado de conservación, fiel representante de la arquitectura autárquica. El análisis de la documentación generada prueba que sus constructores no pretendieron la mera satisfacción de una necesidad funcional, sino que la estética del mismo y su relación con el entorno monumental de la ciudad se tuvieron muy en cuenta.

No puede olvidarse que en el proceso de construcción se presentaron problemas inusuales que se solventaron con soluciones también singulares, por lo que su presencia ofrece la indudable ventaja de documentar de forma fehaciente unas técnicas constructivas que se mantienen en constante evolución. Otras edificaciones industriales, como los cargaderos de mineral de Huelva y Almería, solucionaron también, con soluciones novedosas, los problemas que planteaba la cimentación sobre terreno inundado 18, y estas circunstancias se han considerado a la hora de valorarlos y otorgarles protección como patrimonio.

En un proceso de valoración global del silo no puede olvidarse su función de representatividad de la arquitectura industrial en la ciudad, una modalidad escasamente representada a pesar de que Málaga fue -durante la segunda mitad del siglo XIX-, la segunda ciudad industrial del país, inmediatamente detrás de Barcelona. Por otro lado, la tradición comercial de la ciudad antecede, incluso, a la industrial, pues fue éste el carácter que predominó en Málaga desde su fundación por los fenicios, mantenido posteriormente durante los periodos romanos y musulmán, y con un apogeo durante los siglos XVIII y XIX fundamentado en la exportación de cítricos, frutos secos y vinos.

El puerto, cuyos arbitrios incluso permitieron la continuación de las obras de la catedral, constituye el escenario material que asume esta tradición tan ligada a la ciudad, y que ahora corre el riesgo de quedar relegada si su función se decanta exclusivamente hacia el ocio olvidando su propia historia.

A estos argumentos puede sumarse lo que podríamos definir como valor de uso, fundamentado en las amplias posibilidades de reutilización que ofrece, desde las culturales (se ha propuesto, incluso, un museo sobre el propio silo), hasta las ligadas al ocio.

8. El silo hoy: inmediata desaparición.

La dinámica de la ciudad y de su economía ha determinado que, desde que se prescindiese del desembarco de crudos, la actividad económica del puerto de Málaga ha decrecido en favor de otros puertos cercanos, como el de Algeciras, especializado en el tráfico de contenedores.

Siguiendo la misma tendencia de los puertos de Barcelona y Alicante, la Autoridad Portuaria de Málaga decidió transformar los muelles nº. 1 y 2 en un espacio de ocio, en el que la presencia de establecimientos lúdicos, de copas y restauración suponían el componente mayoritario. La empresa inmobiliaria inglesa Chelverton iba a ser la beneficiaria de esta explotación.

En los últimos meses el Ayuntamiento ha hecho público su intención de asumir la ejecución del proyecto, y los cambios que ha introducido suponen una notable mejora sobre las últimas versiones del mismo. La eliminación del multicines y la mayor superficie dedicada a usos culturales en detrimento de los comerciales han supuesto un alivio para los que nos preocupamos ante lo que nos parecía una operación de especulación encubierta.

Sin embargo, estas mejoras no han incluido la determinación de conservar y reutilizar el silo, una opción sobre la que se han manifestado amplios sectores de la ciudad.

Unos se han decantado a favor de la demolición, y muchos a favor de su recuperación. Los argumentos esgrimidos por la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento en los primeros momentos fundamentados en su mal estado de conservación, se han descartado, pues a través de una serie de visitas en la que han participado instituciones y personalidades se ha podido comprobar el excelente estado de conservación y la plena utilidad de su maquinaria.

Las reflexiones acerca del silo se dieron por concluidas cuando en el mes de junio de 2002 se hicieron públicos los informes encargados por el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria, el primero valorando negativamente su conservación por su impacto visual, y el segundo, declarando la dificultad técnica y económica para su rehabilitación 19.

La alternativa aportada por la Autoridad Portuaria, demoler el silo y conservar su maquinaria como un ejemplo de arqueología industrial, demuestra el alejado sentido que posee de lo que es la Arqueología Industrial, así como las escasas posibilidades didácticas que ofrece una maquinaria descontextualizada y al margen del edificio para el que fue diseñada.

Con la ejecución del proyecto también van a desaparecer los almacenes regionalistas emplazados en la charnela entre los muelles 1 y 2, como han desaparecido ya las grúas que dieron vida a este enclave comercial, de las que no se ha conservado ni siquiera una como testimonio de la tecnología del momento.

Pero la existencia del silo de la ciudad de Amberes, rehabilitado como museo de arte contemporáneo, nos demuestra que la petición de reutilización que se ha solicitado no es descabellada. Así como que la realidad de otros muchos silos reutilizados, y el tratamiento dado al resto de los elementos de patrimonio industrial de los muelles malagueños, nos ponen de manifiesto que el verdadero problema reside en la menguada concepción patrimonial de algunos de nuestros dirigentes políticos, anclados en la equiparación del patrimonio histórico y cultural con la monumentalidad y las Bellas Artes, al margen de las actuales demandas de la sociedad y de las actuaciones de recuperación que se desarrollan por toda Europa.


El silo de cereales del Puerto de Málaga (I)


11 En octubre de 1953 el ingeniero director, José Inzenga, elaboraba el proyecto de liquidación del silo. AGAP 680. (volver)

12 Veinte años de paz en el Movimiento Nacional bajo el mando del Caudillo, Málaga, Jefatura Provincial del Movimiento, 1959, p. 39. Se refería también a la construcción del silo de Antequera (julio 1953), el granero de Ronda (julio 1953) y el de Campillos (octubre 1953). Según esta publicación el presupuesto de liquidación ascendió a 34.950.863'45 ptas., superior al inicialmente proyectado. (volver)

13 AGAP 264/, Proyecto de Reforma de las fachadas del silo de Málaga, octubre de 1961. La piedra artificial estaría compuesta de cemento blanco, cemento gris, cal, redondos metálicos de 5 mm. y 4 anillas de tela metálica. El nuevo revestimiento se aplicaría sobre una malla metálica previamente fijada al muro exterior, y con la nueva piedra se simularía el despiezo de las pilastras, arcos y paños. (volver)

14 AGAP 687/1. Estaba presupuestado en 6.987.959'15 ptas. (volver)

15 Un puerto llamado Málaga. Fotografías para una historia (1850-1990), Málaga, Junta de Obras del Puerto y Ministerio de Obras Públicas y Transportes, 1990, p. 94-95. (volver)

16 Red Nacional de Almacenamiento del Servicio Nacional de Cereales, Madrid, Ministerio de Agricultura, 1970, pp. 54-55 y 95. Véase también Red de almacenamiento, Madrid, Servicio Nacional de Productos Agrarios, Ministerio de Agricultura, 1978. (volver)

17 AGAP 687/3, 687/4 y 687/5. (volver)

18 GONZÁLEZ VÍLCHEZ, Miguel, "El muelle de Riotinto en Huelva. Una referencia", en VV.AA., El Cargadero de Mineral. Una apuesta de futuro, Almería, Instituto de Estudios Almerienses, 2001, pp. 62-63. (volver)

19 Diario Sur, 7 de mayo y 2 de junio de 2002. (volver)

 


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