El crítico literario Joan Ramón Masoliver, impulsor de la revista catalana Hèlix, coordinó en 1930 un número de Butlletí sobre surrealismo. En esta publicación participaría con un texto (4) que ha de interesarnos, ya que es uno de los primeros en los que se ejerce una mirada crítica sobre los núcleos surrealistas españoles –grupos del centro, andaluz y catalán (la facción de Tenerife no surgiría hasta 1935 y, para Masoliver, nunca tendría la misma importancia que el malagueño)-, aportando información sobre la creación de una revista surrealista y subversiva en Málaga, la estancia de Dalí en Torremolinos (abril-mayo de 1930), la publicación de un manifiesto de los “cinco poetas” (aunque no los enumera se refiere a Hinojosa, Prados, Altolaguirre, Cernuda y Aleixandre), así como otorga a Prados el liderazgo del grupo considerándolo como el único auténticamente surrealista de los andaluces, situándolo a la altura de Dalí y Buñuel. Sin duda, son datos importantes maximizados, si cabe, por la cercanía temporal entre los hechos y su publicación. Sin embargo, al margen de éstos, el artículo de Masoliver da buena cuenta de la acumulación de autores (tanto poetas como ilustradores), obras y tentativas editoriales que harían de Málaga un espacio privilegiado del surrealismo en España. Con un “Málaga dulcemente se surrealiza” (5) Masoliver hacía evidente esa carrera y depuración surrealista in crescendo en el grupo malagueño y aseguraba que “el dulce ambiente surrealista de Málaga es una de las entelequias más grandes” (6). A ese “dulce ambiente” también se referiría Darío Carmona poniéndolo en boca de Prados: “Sostenía que Málaga era un pueblo surrealista, que dentro del pueblo malagueño había muchos elementos de los que los surrealistas defendían” (7).
No en vano, diferentes autores insisten en la influencia de Málaga -de su ambiente- en los autores del grupo malagueño. El aislamiento de los grandes centros de creación era paliado por los creadores con una Málaga generosa y virgen que se conformaba como espacio de creación continua al que se asomaban las obras de Prados (8), Cernuda o Hinojosa. De hecho, frente a distintas modalidades, escuelas o adscripciones del surrealismo en España, se llega a distinguir en el grupo andaluz el peso de lo telúrico (9).
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| Foto de Málaga: Vista de Málaga aparecida en el número 5 de La Révolution Surréaliste (octubre 1925). | Peinado para La Flor: Ilustración fechada en 1927 de Joaquín Peinado para La Flor de Californía de José María Hinojosa (1928 | Moreno Villa: José Moreno Villa. Composición con mano y serpiente (1931). Museo de Málaga. |
4 MASOLIVER, J.R.: “Possibilitats i hipocresia del surrealisme d’Espanya”, en Butlletí de l’Agrupament Escolar, año II, núm. 7-9, julio-septiembre 1930, págs. 198-206. (volver)
5 Ibid., pág. 204. (volver)
6 Id. (volver)
7 CARMONA, D.: Art. cit., pág. 11. (volver)
8 Sigo a Chica en El poeta lector. La biblioteca de Emilio Prados. The Barracks, La Sirena, 1999. (volver)
9 Cfr. NAVAS OCAÑA, Mª I.: “El surrealismo y la crítica española”, en PONT, J. (ed.): Surrealismo y literatura en España. Lleida, Edicions de la Universitat de Lleida, 2001, pág. 357. La autora distingue los siguientes núcleos y sus especificidades: el ortodoxo (grupo catalán), el vanguardista (grupo madrileño) y el expresionista (grupo canario).