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La concreción de una Málaga surrealista, entendida como foco de creación e irradiación y núcleo con entidad propia y jerarquía definida, no puede entenderse sin precisar una serie de limitaciones que conforman, a su vez, sus peculiaridades (1). La relación de Málaga con el surrealismo podría calificarse como la de una periferia en vigilia, la de un emplazamiento lejano al centro parisino –aislado incluso- pero, venciendo las dificultades, atenta y expectante a la producción surrealista francesa. Esa vigilia toma cuerpo en Emilio Prados y José María Hinojosa, tanto por sus obras como por personificar las cabezas visibles de un grupo o facción que posibilitaría que Málaga se entendiera como un enclave propicio al surrealismo. Gracias a ellos, la plástica surrealizante de pintores como Bores, Palencia, Planells, Ángeles Ortiz, o los malagueños Picasso, Peinado o Moreno Villa pronto se vincularía y difundiría en Litoral y en las diferentes obras ilustradas de Hinojosa. Darío Carmona, uno de los jóvenes del grupo Litoral, resumiría la aportación de ambos y Altolaguirre a la consolidación del surrealismo: “ellos [Prados y Altolaguirre] fueron en realidad unos precursores inmediatos del surrealismo, […] todo el tinglado surrealista que llegó a Málaga a través de la literatura y ya aquí en Málaga eso estaba prácticamente en marcha, por eso fue tan bien acogido aquí, porque encontró mucho eco en todos” (2). Carmona destaca asimismo la depuración surrealista de los dos últimos números de Litoral codirigidos por Hinojosa: “estaba interesadísimo en el surrealismo. Si la revista hubiera seguido saliendo, que salieron tan pocos números, hubiera habido una época de la revista muy inclinada al surrealismo sin duda. Porque todos lo respetábamos, de una manera o de otra estábamos cerca de eso, todos” (3).
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| Cadáver exquisito. Realizado por Dalí, Gala, Prados, José Luis Cano y Darío Carmona en Torremolinos. Fechado el 18 de mayo de 1930. Archivo Teresa Cano | Palencia para 9 de Litoral: Ilustración de Benjamín Palencia para el número 9 de Litoral (junio 1929). |
Dalí en Torremolinos: Manuel Altolaguirre, Salvador Dalí, Gala y Emilio Prados en Torremolinos en abril-mayo de 1930. Archivo Residencia de Estudiantes, Madrid. |
La relación de Málaga con el surrealismo puede ser afrontada desde diversos puntos de vista. El análisis podría oscilar desde la figura de Picasso -con su obra y escritura surrealista-, hasta una vista de la ciudad en el número 5 de La Révolution Surréaliste (octubre de 1925, posiblemente llegada a Breton por mediación de Prados e Hinojosa). En cualquier caso, son ejemplos que pudieran ser considerados anecdóticos frente a un fructífero episodio que se desarrolló en la ciudad entre 1926 y 1930. Hablar de surrealismo en Málaga es hablar, como venimos exponiendo, de Litoral y el grupo de poetas, pintores e ilustradores que participaron en ella tanto en la Península como desde París y que fueron fraguando la imagen de una Málaga surrealista.
1 Con este artículo inauguramos una serie de ejercicios que revisarán cómo el surrealismo y los medios y herramientas surrealizantes se han convertido en un lenguaje referencial para la creación artística en Málaga durante el siglo XX y el inicio del XXI. Si en este primer estudio analizamos cómo los artistas relacionados con Málaga aceptaron de modo temprano –casi inmediato- el surrealismo e intentaron alumbrar experiencias análogas a las de otros núcleos geográficos caracterizados, con propiedad, como surrealistas, en los próximos artículos se observará cómo se recuperó durante los años sesenta y setenta -por parte de la llamada generación del 50- el vocabulario y los temas de herencia surrealista como rasgos estilísticos que propiciaron la renovación plástica malagueña durante la segunda mitad del siglo XX, así como la nómina de autores que, ya en las últimas décadas del siglo pasado y lo que llevamos del presente, han optado por expresarse en las proximidades de un surrealismo contemporáneo, es decir, libre de toda carga histórica y moderna pero manteniendo, aún, su valor transgresor. (volver)
2 CARMONA, D.: “Anecdotario de Darío Carmona (Apuntes de una conversación de Darío Carmona con José Mª Amado)”, en Litoral (ed. facsímil). Málaga, Ayuntamiento, 1990, pág. 16. (volver)
3 Ibid., pág. 17. (volver)
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