La imagen digital en la actualidad la obtenemos por dos vías:
El IAPH cuenta con una Fototeca cuyo grueso actual lo componen soportes analógicos en formato de 35 mm, aunque también hay material en formato medio y grande. La mayoría son diapositivas y en menor volumen negativo (B/N, color) y papel (B/N, color, Cybachrome). Como ya hemos comentado, este fondo se comienza a digitalizar en el año 1995, lo cual quiere decir que los cambios, en cuanto a infraestructura, capacidad de almacenamiento y nivel de exigencias han sido muchos.
Por tanto las primeras imágenes digitalizadas que técnicamente respondían a los criterios de calidad máximos que entonces podíamos aspirar, en la actualidad se nos han quedado un poco pequeñas. Ante esta cuestión estamos revisando todas las imágenes de esa primera etapa para sustituirlas progresivamente con los parámetros de calidad que actualmente exigimos.
Si hemos hablado de una primera etapa, también hemos tenido una segunda en la cual la imagen Maestra cumplía estos requisitos:
Actualmente, el propósito más inmediato es subir el nivel de calidad y generar imágenes con:
Esta decisión viene arropada por la infraestructura técnica y material que actualmente poseemos, por la necesidad de contar con imágenes de calidad que permitan su publicación y en consecuencia para otros usos que se requieran de la misma en la conservación del patrimonio. Tampoco debemos olvidar que la evolución informática y las nuevas tecnologías hacen que cada vez podamos contar con equipos más potentes y resolutivos, capaces de asumir el manejo de gran cantidad y peso de información.
Para realizar estos procesos contamos con un equipo compuesto por:
Es imprescindible que toda esta plataforma de trabajo esté siempre a punto y calibrada, esto implica una serie de rutinas y buenas costumbres, porque “la conservación de la imagen digital empieza desde el momento de su generación”. Estas rutinas son: